Ubicado en el distrito de Villa Ygatimí, departamento de Canindeyú, el lodge se encuentra rodeado por más de 64.000 hectáreas de bosque protegido, considerado uno de los remanentes más importantes del Bosque Atlántico del Alto Paraná y una de las áreas de mayor biodiversidad del Paraguay.
Para Eneide Alvariza, gerente de Empresas Sociales de la Fundación Moisés Bertoni, el proyecto nació como parte de una estrategia de conservación que busca demostrar que el turismo sostenible puede convertirse en una herramienta para proteger los ecosistemas y generar oportunidades para las comunidades locales.
“Mbaracayú Lodge nace desde una investigación sobre estrategias de conservación. Es nuestro primer hotel dentro de las reservas naturales que administramos y queremos replicar este modelo en otros puntos del país”, explicó a InfoNegocios.
Pero aquí la experiencia va mucho más allá de hospedarse en una cabaña rodeada de árboles, ya que el visitante puede elegir entre una amplia variedad de actividades que permiten descubrir la riqueza natural y cultural de la zona.
Entre las propuestas más llamativas aparecen los recorridos por senderos guiados o autoguiados, paseos en canoa y kayak por el río, observación de flora y fauna, actividades de aventura y experiencias vinculadas a la investigación científica.
La reserva alberga más de 1.200 especies de plantas, cerca de 440 especies de aves y decenas de mamíferos, reptiles, anfibios e insectos, convirtiéndose en un verdadero laboratorio natural para científicos y amantes de la naturaleza.
Uno de los espacios más curiosos es el denominado “Avío Mbaracayú”, donde los visitantes pueden conocer muestras entomológicas, cráneos, ejemplares de flora y otros materiales utilizados por los investigadores que trabajan en la reserva para estudiar y monitorear el ecosistema.
“Tenemos un equipo de científicos que desarrolla estudios sobre la flora y la fauna para contribuir a la conservación de nuestras reservas”, comentó Alvariza.
Además, los turistas pueden participar de actividades junto a la comunidad indígena Aché, pueblo originario de la zona, mediante intercambios de saberes, talleres de artesanía y experiencias que permiten conocer aspectos de su cultura y tradiciones.
“Hay visitantes que disfrutan mucho compartiendo con las mujeres de la comunidad y aprendiendo sobre sus técnicas artesanales”, señaló.
Otro de los aspectos que diferencia al lodge es su conexión con la comunidad educativa local. Dentro de la reserva funciona el Centro Educativo Mbaracayú, una institución que forma a jóvenes mujeres en distintas áreas, incluyendo turismo.
Las estudiantes realizan prácticas dentro del hotel, participan en la atención a los visitantes y presentan proyectos desarrollados durante su formación, incluyendo iniciativas de innovación y equipos de robótica que ya han obtenido reconocimientos.
En cuanto al alojamiento, el lodge cuenta con tres cabañas de estilo rústico y modalidad compartida. Las tarifas incluyen desayuno, almuerzo y cena preparados por personas de la comunidad local, lo que convierte la gastronomía en otra forma de acercarse a la identidad del lugar.
Quienes no desean hospedarse también pueden optar por visitas de un día y contratar las actividades de manera independiente.
Eso sí, para quienes estén pensando en vivir la experiencia durante temporadas de alta demanda, la recomendación es reservar con suficiente anticipación. Según Alvariza, durante Semana Santa, vacaciones de invierno, Navidad y Año Nuevo las plazas suelen agotarse rápidamente.
“En esas fechas recomendamos reservar con al menos un mes y medio de anticipación”, explicó.
Definitivamente, Mbaracayú Lodge es una de las experiencias de ecoturismo más completas del Paraguay: un lugar donde el bosque, la ciencia, la cultura y la conservación conviven en un mismo destino.
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