Gamarra sostuvo que, hasta la fecha, las discusiones que tenemos sobre el transporte público son “de tercer mundo”, porque nos circunscribimos mucho al presupuesto, al mal funcionamiento y a otras aristas, cuando en el mundo ya se discuten otras cuestiones, como la movilidad eléctrica. “Esto seguirá siendo así mientras no tengamos un pacto social para destinar más recursos, pagar mejor a los choferes e invertir en buses”, aseveró.
Gamarra, quien trabajó en la reforma actual con el viceministro Emiliano Fernández y actualmente vive en Taiwán, sugirió dar algunos pasos en conjunto con el desarrollo de la reforma. De lo contrario, seguiremos quedándonos boquiabiertos cuando vayamos a Buenos Aires o a São Paulo. Respecto a dichas ciudades, el economista añadió que pasaron por políticas de transporte, vivienda y densificación para lograr lo que lograron.
“Nuestro escenario inicial es distinto. Expulsamos a los asuncenos a las ciudades periféricas porque la tierra es mucho más barata y, por eso, no se puede edificar una capital de verdad”, opinó.
Seguidamente, dijo que la falta de planificación de la vivienda es un problema que debe solucionarse inicialmente, porque de esa manera se reduciría el gasto de traslado, que hoy representa una carga pesada para los ciudadanos.
El otro paso, indicó Gamarra, es contar con una política de captura de valor aplicada al transporte público, que no se enfoque en limitar precios por servicios, sino que invite a la gente a utilizar el transporte público en vez de otros medios que hoy están recibiendo dinero que podría destinarse al sistema. “Aquí se podrían obtener recursos y no estar buscando presupuesto en otro lado o emitir deuda”, complementó.
En síntesis, el economista aclaró que su planteamiento consiste simplemente en capturar valor, y una oportunidad se abre con el tren de cercanías, pensado como un desarrollador de la ciudad. Para que eso ocurra, el trayecto debe tener densidad y debe ser la propia gente la que financie el sistema.
Al margen, su recomendación es que los municipios tengan un rol más activo en el sistema, porque hoy prácticamente están fuera de la reforma, siendo las ciudades de Central las más densamente pobladas del país.
Por último, se refirió a la ley del transporte público y a la creación del fideicomiso, que está obligado a transferir pasivos firmes en el plazo de un año. Gamarra explicó que el Estado considera pasivo firme lo destinado al aseguramiento de la flota y la inversión. “Cuando se adjudiquen los itinerarios, se pactará conforme a la oferta y de ahí se pagará un monto por bus. La pregunta ahí es cómo vamos a fondear el sistema si la ley dice que un año antes se deben asegurar los recursos”, subrayó.
Para iniciar el proceso, opinó que se deben publicar los pliegos y socializar las condiciones del nuevo sistema de transporte público para que el usuario final sepa qué servicio va a tener.
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