Todo tomó forma luego de que un grupo de amigos realizara un retiro en el lugar y compartiera su entusiasmo por volver. Ese encuentro marcó el punto de partida del proyecto, impulsado además por el contexto de la pandemia en 2020.
El emprendimiento empezó con una pequeña casa de dos habitaciones y capacidad para ocho personas, que remodelaron para ingresar formalmente al rubro de alojamientos. El resultado superó las expectativas desde los primeros meses. La demanda aumentó y el crecimiento llegó de la mano de la reinversión constante. Hoy la posada recibe aproximadamente a 40 huéspedes en simultáneo y ofrece instalaciones ampliadas: dos piscinas, dos quinchos comunes, una cancha de fútbol y una de vóley.
En la actualidad, Posada San Miguel cuenta con una amplia variedad de alojamientos diseñados para diferentes necesidades. Alexi detalló que disponen de seis suites para parejas, de 20, 30 y 40 metros cuadrados, todas con vista al Cerro Hû. Tres de ellas incluyen quincho y parrilla privada, mientras que una ofrece una cocina completamente equipada. La oferta se completa con una casa de dos habitaciones para ocho a diez personas y otra de tres habitaciones para grupos de hasta doce, esta última con piscina privada y cocina equipada.
Todas las unidades incluyen aire acondicionado, TV cable y wifi, lo que permite al visitante disfrutar de una estadía confortable, combinando naturaleza con comodidades modernas. La variedad de espacios y configuraciones convierte a la posada en una opción ideal tanto para viajes relajados como para escapadas grupales.
La ubicación también se destaca como un elemento clave. Posada San Miguel se encuentra en el barrio San Marco, en Paraguarí, a solo 30 metros de la ruta que conecta Paraguarí con Villarrica y a 500 metros del Parque Ecológico Cerro Hû. Los visitantes acceden con facilidad y disfrutan de vistas imponentes, cercanía al centro de la ciudad y múltiples alternativas de recreación y turismo.
El público que elige la posada es diverso. Alexi comentó que el lugar recibe habitualmente a parejas, familias y grupos de amigos. También llegan turistas extranjeros y viajeros que pasan por la zona por motivos laborales. Este abanico de visitantes confirma que Posada San Miguel se consolidó como un destino atractivo durante todo el año.
Mirando hacia adelante, el proyecto mantiene una fuerte ambición de crecimiento. El gerente adelantó que planean construir una piscina adicional, incorporar el servicio de alimentos y bebidas y continuar desarrollando más cabañas para ampliar la experiencia de hospedaje. Cada etapa se orienta a reforzar la propuesta original, basada en calidad y cercanía.
Para Alexi, la esencia de Posada San Miguel permanece intacta desde el primer día: admirar la grandeza de la naturaleza, disfrutar la calma del interior y ofrecer un espacio auténtico para conectar con la familia, la pareja o uno mismo. “Creemos profundamente en esta tierra y en su capacidad para sorprender. Queremos que cada visitante se lleve una experiencia que recuerde”, expresó.
Posada San Miguel crece con identidad propia y se posiciona como una alternativa que combina paisajes únicos, comodidad y hospitalidad, en una ciudad con historia y atractivos turísticos propios. Un proyecto que empezó con un retiro entre amigos y hoy se convierte en uno de los refugios más valorados de Paraguarí.
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