“La compensación de toda esa venta es la que genera un promedio de precio referencial para la exportación”, señaló. Según datos de Senacsa, entre enero y febrero las exportaciones de carne vacuna alcanzaron US$ 287 millones por 44.384.013 kilogramos. En promedio, el valor sería de US$ 6 por kilogramo (G. 38.800 el kilo).
Paraguay tiene una fuerte orientación exportadora, con aproximadamente el 70% de su producción cárnica destinada a mercados internacionales. Esto, según Burt, determina en gran medida el precio del ganado en pie y de los cortes. El mercado local, que absorbe el 30% restante, influye de manera secundaria, aunque reconoció que existen picos estacionales de demanda, como en el Día del Trabajador o el Día de la Madre, que pueden presionar ligeramente los precios internos.
El factor clave en la actual coyuntura es la oferta de ganado, que depende directamente del hato ganadero y de las condiciones climáticas. Burt recordó que hace un par de años una sequía severa obligó a los productores a vender sus animales anticipadamente, generando una sobreoferta que desplomó los precios. En contraste, hoy el escenario es opuesto: el exceso de lluvias garantizó pasturas abundantes, lo que permite a los ganaderos retener el ganado en los campos para que gane más peso. Esta retención coyuntural reduce la oferta disponible para faena y, por consiguiente, eleva los precios “hasta donde el mercado esté dispuesto a pagar”, explicó el ejecutivo.
Otro aspecto destacado por Burt es la evolución de los mercados de destino. Tradicionalmente, Rusia era un comprador importante de cortes delanteros y carne de menor valor, utilizada para la industria de hamburguesas. Sin embargo, con el cierre de ese mercado, Paraguay redirigió esos volúmenes hacia Estados Unidos, donde obtiene mejores precios. “Esa carne se reprocesa en el destino para hacer albóndigas, boloñesa y otros productos. Como se muele, se puede usar cualquier tipo de corte”, explicó.
En este sentido, la carne paraguaya tiene una ventaja comparativa: al ser alimentada a pasto, es magra, mientras que la de otros competidores, alimentada con granos, es más grasa. En Estados Unidos, ambas se mezclan para lograr el equilibrio deseado en productos procesados, y Canadá también sigue esta línea de compra.
En cuanto a la diversificación, Burt destacó que Chile se convirtió en un socio estratégico, recibiendo unos veinte cortes diferentes y logrando que la carne paraguaya esté en góndola en apenas cuatro días. Gracias a este y otros mercados, se redujo la dependencia de un solo destino del 40% al 30%. Además, mencionó que mercados como Taiwán e Israel tienen preferencia por la parte delantera del animal, distinta a la de otros compradores, lo que demuestra la versatilidad de la industria local para adaptarse a las demandas específicas.
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