Según explicó a InfoNegocios, Erno Becker, presidente de Capainlac, marzo suele ser uno de los meses más fuertes para el rubro, ya que coincide con la consolidación de los hábitos alimentarios tras el inicio del año lectivo. A esto se suma la plena implementación de programas como Hambre Cero, que también dinamizan la demanda de leche y derivados.
“Marzo generalmente es un mes top en ventas lácteas”, señaló Becker, al destacar que en esta etapa “ya se va normalizando todo el movimiento lechero”, luego de los ajustes habituales del arranque del año.
En términos de volumen, el sector viene produciendo alrededor de 350 millones de litros en el primer cuatrimestre, lo que representa un promedio cercano a los 90 millones de litros mensuales. Esta producción permite abastecer cómodamente el mercado local y, al mismo tiempo, sostener los compromisos de exportación.
Actualmente, Paraguay registra un consumo per cápita estimado de 160 litros al año. Si bien este indicador también refleja ajustes derivados de la actualización de la población tras los últimos datos censales, la tendencia de fondo sigue siendo positiva: el consumo de lácteos mantiene una senda de crecimiento sostenido.
De hecho, en los últimos 15 años, el consumo interno prácticamente se duplicó. Este avance responde tanto a una mayor incorporación de productos lácteos en la dieta diaria como al trabajo constante del sector por promover sus beneficios nutricionales.
“Estamos contentos de ir inculcando el consumo lácteo en nuestra población”, afirmó el titular de Capainlac, al subrayar la evolución favorable de este hábito entre los paraguayos.
Pero el mayor foco hoy está puesto en la producción. La cámara considera que existen condiciones favorables para que los productores redoblen su apuesta. Los precios se mantienen en niveles atractivos, la rentabilidad del negocio es positiva y la demanda —tanto interna como externa— ofrece oportunidades concretas de expansión.
“Queremos crecer este año un 8% sobre la producción actual, porque creemos que es un rubro muy rentable”, sostuvo Becker.
Desde el lado industrial, el panorama también resulta favorable. Las plantas procesadoras operan con un margen de capacidad ociosa de entre 25% y 30%, lo que les permite absorber un eventual incremento en la producción sin necesidad de grandes inversiones adicionales en infraestructura.
Esa capacidad disponible representa una ventaja estratégica en un escenario en el que los mercados internacionales muestran un creciente interés por los productos lácteos paraguayos. Actualmente, entre el 10% y el 15% de la producción nacional se destina a exportación.
Sin embargo, la demanda externa supera ampliamente la oferta actual. Países del primer mundo y mercados de Medio Oriente solicitan volúmenes mayores a los que Paraguay puede proveer hoy.
“Nos demandan cifras mayores de las que podamos producir, así que hay que seguir produciendo más”, enfatizó Becker.
Con un mercado interno consolidado, una industria preparada para expandirse y oportunidades crecientes en el exterior, el desafío del sector pasa ahora por incentivar nuevas inversiones en el campo. El mensaje desde Capainlac es que este es un momento propicio para que más productores apuesten por el negocio lácteo y para que los actuales amplíen su capacidad.
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