La evolución del comercio en Paraguay acompaña esta tendencia. Según explicó Daisy Britos, gerente general de la Cámara Paraguaya de Comercio Electrónico (Capace), el e-commerce dejó de ser una alternativa para convertirse en parte de la vida cotidiana de los consumidores. Durante 2025, el comercio electrónico registró un crecimiento cercano al 23% y superó los US$ 2.000 millones en volumen de negocios, mientras que 8 de cada 10 paraguayos realizaron al menos una compra online.
Más allá de las cifras, el cambio más importante se observa en el comportamiento del cliente. Hoy, el consumidor investiga, compara precios, revisa comentarios, busca referencias en redes sociales y llega al proceso de compra con mucha más información que años atrás. Para las empresas, el desafío ya no pasa solamente por vender, sino por ofrecer experiencias ágiles, simples y personalizadas.
Redes sociales: de vidriera digital a canal de ventas
Las redes sociales y las aplicaciones de mensajería se consolidaron como protagonistas dentro del ecosistema comercial. Lo que antes era un espacio destinado a la comunicación y el entretenimiento hoy cumple una función directa en la generación de negocios.
“Las redes sociales y WhatsApp dejaron de ser solamente canales de comunicación y pasaron a formar parte del proceso comercial”, señaló Britos. Actualmente, muchas compras comienzan con un contenido en Instagram o TikTok, continúan con una conversación por WhatsApp y concluyen con un pago digital o una compra online. Para numerosas mipymes, incluso, estos canales representan su primer paso dentro del comercio electrónico.
Este fenómeno responde a una realidad cada vez más evidente: el consumidor ya no diferencia entre canales físicos y digitales. Para él, todo forma parte de una misma experiencia. Puede descubrir un producto en redes sociales, solicitar información, concretar la compra y coordinar la entrega sin salir del entorno digital.
Un vendedor cada vez más consultor
Ante este escenario, el perfil del profesional de ventas también cambió. La figura del vendedor que simplemente ofrece un producto quedó atrás para dar paso a un rol mucho más estratégico.
Para Fátima Cuadro, gerente comercial de InfoNegocios, las habilidades requeridas hoy van mucho más allá del conocimiento comercial tradicional.
“El vendedor dejó de ser solamente alguien que ofrece un producto. Hoy tiene que escuchar, entender al cliente y asesorarlo. Son fundamentales la empatía, la adaptación, la rapidez, el seguimiento y el manejo de herramientas digitales”, afirmó.
La relación con los clientes también se volvió más dinámica. Una consulta puede llegar a cualquier hora mediante un mensaje, un comentario o una reacción en redes sociales. Esto genera nuevas oportunidades, pero también mayores exigencias.
“Hoy una venta puede empezar con un mensaje o una reacción en redes. Eso facilita el contacto, pero también hace que el cliente espere respuestas rápidas y una atención mucho más cercana”, sostuvo Cuadro.
En consecuencia, la velocidad de respuesta se convirtió en un factor determinante. En un entorno donde los consumidores consultan simultáneamente a varias empresas, responder primero puede significar una ventaja competitiva importante. Sin embargo, la rapidez por sí sola ya no garantiza resultados.
“Muchas veces el cliente consulta a varias empresas al mismo tiempo, entonces responder rápido puede marcar la diferencia. Pero también hay que hacer seguimiento y entender qué necesita realmente para no dar una respuesta genérica”, agregó.
Tecnología sí, pero con factor humano
La digitalización también impulsa la incorporación de nuevas herramientas. Desde Capace destacan que los vendedores necesitan desenvolverse con naturalidad en plataformas digitales, comprender el funcionamiento de las redes sociales y familiarizarse con tecnologías vinculadas a la inteligencia artificial, la automatización y el análisis de datos.
Sin embargo, tanto los especialistas como los referentes comerciales coinciden en que la tecnología no reemplaza el componente humano de las ventas.
“La empatía, la confianza, la negociación y la capacidad de interpretar al cliente. La tecnología ayuda muchísimo, pero el vínculo humano sigue siendo fundamental para construir relaciones comerciales”, expresó Cuadro.
En la misma línea, Britos sostuvo que las herramientas digitales permiten automatizar tareas repetitivas y optimizar procesos, pero el verdadero valor del vendedor continúa estando en su capacidad para escuchar, asesorar, resolver problemas y generar experiencias positivas para el cliente.
El futuro: una experiencia sin fronteras entre lo físico y lo digital
Desde Capace consideran que el crecimiento del comercio electrónico continuará en los próximos años, aunque cada vez tendrá menos sentido hablar de una separación entre el mundo físico y el digital. El concepto que gana terreno es el de comercio unificado, en el que redes sociales, ecommerce, tiendas físicas, logística, atención al cliente y medios de pago funcionan como parte de una misma estrategia.
El consumidor podrá seguir descubriendo un producto en Instagram, investigando en internet, visitando una tienda física para conocerlo y concretando la compra desde su celular. Lo importante ya no será el canal elegido, sino la calidad de la experiencia que reciba en cada etapa del recorrido.
En la actualidad, la profesión encuentra nuevos desafíos, nuevas herramientas y nuevas formas de conectar con los clientes. Pero, en medio de la transformación tecnológica, hay algo que permanece inalterable.
“La capacidad de generar confianza. Las herramientas pueden cambiar, pero escuchar, cumplir lo que uno promete y entender al cliente siempre va a ser la base de una buena venta”, concluyó Cuadro.
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