La fiebre del oro (blanco) llegó al Oeste: Producción algodonera renace en el Chaco

El algodón encontró en el Chaco el ámbito en el que busca recuperar la importancia que alguna vez tuvo para la economía y para la industria paraguayas. Hoy operan en la Región Occidental cuatro desmotadoras, todas con planes de ampliación, y se espera llegar a las 500.000 hectáreas en los próximos cinco años.

Era uno de los rubros productivos estrella de Paraguay y la base de la industria textil nacional. Pero un día dejó de cultivarse en la Región Oriental y se mudó al oeste, donde las colonias menonitas ya tenían experiencia en este renglón. Y en la actualidad hay cuatro desmotadoras en funcionamiento en el Chaco, y con planes de ampliación.

“La agricultura se está moviendo rápido en el Chaco y sobre todo el algodón. Y eso está requiriendo de una ampliación rápida de la capacidad industrial de las desmotadoras. Chortitzer está instalando una grande; Ideas del Chaco también va a ampliar su capacidad este año y tiene pensado instalar otra desmotadora; en New Cotton planean una línea más; y en Los Cabos estamos en plan de ampliar a fin de campaña para duplicar la capacidad de producción. Queremos invertir en dos años en una desmotadora de alta tecnología”, relató Marco Caballero Bosch, socio gerente de Los Cabos SA.

La buena noticia, agregó el empresario, es que la fibra del algodón del Chaco es de muy buena calidad. “Tiene muy buen color blanco, muy buena calidad intrínseca, en el largo de fibra, y en la resistencia, que es fantástica”, manifestó.

El panorama muestra que Paraguay puede ser un referente mundial de buen algodón en poco tiempo, y apuntando a mercados exigentes. Caballero Bosch indicó que lo que se debe trabajar en el campo es un mejor manejo del cultivo y, sobre todo, realizar la cosecha con las maquinarias denominadas picker en vez de las llamadas stripper.

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“El stripper levanta más suciedad de la planta y con la picker es como hacerlo con la mano, por lo que sale más limpia. Y al salir más limpia, viene con menos hojas y menos problemas en el resultado final. El mercado está cada vez más exigente y necesita ese detalle. Hay varios puntos que mejorar pero hay posibilidades de ser de vuelta referentes en el mundo”, dijo Caballero Bosch.

El productor auguró que la producción va a crecer rápidamente en los próximos cinco años y que va a estar cerca de las 500.000 hectáreas. “Las inversiones de paraguayos y extranjeros le va a dar una dinámica importante en los próximos dos o tres años. Creo que se va a llegar a esa área fácilmente, sobre todo con estas inversiones en desmotadoras modernas y de gran porte”, recalcó.

Caballero Bosch hizo hincapié en que el crecimiento debe venir de la mano de industriales que inviertan en máquinas modernas que puedan mejorar la calidad de las fibras, “que te den ese volumen de procesamiento diario para poder responder a esa rápida expansión agrícola que hay en el Chaco”.

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