En concreto, se sembraron 874.885 hectáreas de maíz, lo que representa un crecimiento del 16,6% frente a las 750.000 que se habían plantado en 2024. Esta es una muy buena noticia para los productores del cereal, que están apostando fuerte por este rubro.
En cambio, la soja zafriña cayó un 28%, pasando de 750.000 hectáreas en 2024 a 541.289 en 2025. La baja puede deberse a varios factores, como la fluctuación de los precios internacionales, pero principalmente al déficit hídrico que puso en riesgo el 70% de los cultivos de soja.
Según el informe de Capeco, Alto Paraná sigue siendo el corazón de la producción. Este departamento lidera en ambos rubros: sembró el 33% del maíz (287.011 ha) y el 46% de la soja (251.213 ha) del país. Le siguen departamentos como Canindeyú, Caaguazú e Itapúa, todos ubicados en la Región Oriental, donde se concentra la mayor parte de la agricultura nacional.
Los datos de los últimos años muestran que la zafriña ha tenido sus altibajos. En 2022, por ejemplo, la soja tuvo su mejor momento: se sembraron más de 1 millón de hectáreas y se cosecharon más de 6,4 millones de toneladas. En 2023 los rindes también fueron altos, pero en 2024 el panorama cambió: cayó tanto el área como el rendimiento.
Con el maíz, la tendencia fue más estable, pero 2025 marca una recuperación clara en superficie. Los buenos precios y la demanda del mercado pueden haber motivado a muchos productores a volver a apostar por este grano.
Aunque todavía no hay cifras oficiales de cuánta producción habrá este año, el aumento en la superficie de maíz es una señal positiva. Si el clima acompaña, se podrían lograr buenos volúmenes de cosecha.
Desde Capeco destacan la importancia del uso de tecnología para estimar estas áreas sembradas, lo que permite tomar mejores decisiones a tiempo. Además, recuerdan que tanto la soja como el maíz son claves para la economía del país, ya que generan empleo, divisas y mantienen activa la cadena agroindustrial.
En resumen, los datos de Capeco muestran que la superficie de cultivo de maíz durante esta temporada creció 16,6% en área sembrada, mientras que la zafriña de soja cayó casi un 28% respecto al año anterior. Alto Paraná sigue siendo el principal productor.
Estos movimientos en la campaña 2025 confirman que el campo paraguayo está en constante evolución. Los productores ajustan sus estrategias año tras año, respondiendo al clima, al mercado y a los desafíos propios de la actividad. Aunque la baja en la soja genera cierta cautela, el repunte del maíz es una señal alentadora. La combinación de experiencia, tecnología y resiliencia sigue siendo la clave para que el agro paraguayo se mantenga como motor de crecimiento y desarrollo para el país.
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