Según Ilone Altenhofen, presidenta de la Asociación Mate Roga de Colonias Unidas, la yerba mate fue uno de los primeros productos en instalarse en la región, incluso antes de la soja o el trigo. Su presencia marcó un antes y un después en la economía local, transformando a Bella Vista en uno de los epicentros de la producción yerbatera del país. Hoy, este cultivo no solo mueve al sector agrícola, sino que impacta directamente en otros rubros, especialmente en el turismo.
“Realmente tuvo un impacto grande en la economía de los diferentes distritos, especialmente de Itapúa. Después de los cultivos básicos como mandioca o poroto, la yerba mate fue uno de los primeros que nació y se convirtió en un producto estrella de la región”, explicó Altenhofen en diálogo con InfoNegocios.
Actualmente, se estima que Paraguay exporta alrededor de 7.500 toneladas de yerba mate al año. Solo en Bella Vista existen entre cuatro y cinco marcas establecidas, mientras que en todo Itapúa la cifra es mucho mayor. La producción mantiene un proceso tradicional en la cosecha –que sigue dependiendo de la mano de obra humana– y métodos modernos en el procesamiento, envasado y comercialización.
Desde la siembra hasta que el producto llega a las góndolas, el proceso lleva cerca de siete años. Este tiempo de estacionamiento es uno de los factores diferenciales de la yerba mate paraguaya frente a la brasileña, ya que otorga un sabor más intenso y característico.
La actividad yerbatera no solo generó empleos directos en el campo y la industria, sino que se convirtió en el eje de un ecosistema económico que abarca comercios, restaurantes, hoteles y emprendimientos gastronómicos que incorporan el producto como ingrediente innovador.
Turismo y nuevas experiencias alrededor de la yerba
Hace 17 años comenzó a desarrollarse en Bella Vista y Colonias Unidas la Ruta de la Yerba Mate, una iniciativa que busca posicionar al producto como atractivo turístico. Yerbateras como Selecta y Pajarito ofrecen visitas guiadas a sus plantas, donde los visitantes pueden conocer el proceso de producción y degustar diferentes variedades.
Mate Roga, como centro de información turística, coordina estas experiencias y cuenta con 40 asociados, todos ellos vinculados de alguna forma a la yerba mate. Restaurantes de la zona ofrecen panificados elaborados con yerba, platos gourmet con toques innovadores e incluso bebidas artesanales como cervezas y licores infusionados con la hoja.
“El turismo encontró en la yerba mate una identidad propia para Bella Vista. Los visitantes no solo conocen la historia y el proceso productivo, sino que también descubren cómo la yerba puede estar presente en la gastronomía y en productos alternativos”, señaló Altenhofen.
El vínculo de la región con la yerba mate se remonta a tiempos de las misiones jesuíticas, cuando ya se consumía en sus primeras formas y se exportaba a España como moneda de cambio. Esa tradición se mantiene viva y hoy se traduce en un producto que conquista mercados internacionales, con un perfil cada vez más asociado a lo natural y saludable.
En la actualidad, muchas de las empresas productoras cultivan sus propias hierbas medicinales –como menta, boldo o anís– para saborizar la yerba mate, manteniendo un proceso libre de químicos y con fuerte identidad local.
La combinación de historia, cultura, turismo y economía convierte a la yerba mate en un verdadero emblema de Bella Vista. Lo que empezó como una simple plantación agrícola se consolidó como motor económico regional, capaz de generar empleo, innovación y proyección internacional.
La visión de los pobladores y emprendedores de Colonias Unidas demuestra cómo un producto tradicional puede transformarse en una plataforma de desarrollo sostenible para toda una comunidad.
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