Después de un año intenso, en el que los paraguayos dejaron hasta la última gota de energía y buena onda, llega agosto como el momento de hacer una pausa, recargar y volver a las tradiciones. El Carrulim vuelve a reunir a familias y amigos en torno a uno de los rituales más emblemáticos del país, y Divino Brebaje lo celebra como lo que es: mucho más que una bebida, un ritual que combina tradición, buena suerte y ese humor tan característico de los paraguayos.
Fortín es el principal impulsor moderno del Carrulim. Durante años, la empresa trabajó para mantener viva la costumbre, acercarla a las nuevas generaciones y desarrollar formatos que hacen del ritual una experiencia accesible sin perder autenticidad. Un ejemplo es la línea de sabores: además del Carrulim Blanco clásico, hoy se suman el Rojo, con Ron Frutos Rojos, y el Azul, con Ron Arándanos —puertas de entrada para el público más joven, con un perfil de sabor contemporáneo y la misma esencia de siempre.
"Después de todo lo que vivimos este año, creemos que llegó el momento de recargar energías. Y si hay una forma bien paraguaya de hacerlo, es compartiendo un buen Carrulim, disfrutando de todo lo que pasó y brindando por lo que está por venir", señalan desde la marca.
La autenticidad es el corazón de la propuesta. El Carrulim de Fortín se elabora con la receta de siempre —caña, ruda y limón— a partir de su caña Single Estate, con trazabilidad total desde la siembra, y es la única caña paraguaya portadora de la licencia Marca País. Esa combinación de tradición y respaldo de calidad es lo que distingue al verdadero Divino Brebaje.
Este año, además, la marca presenta el Kit Divino Brebaje, pensado para compartir y regalar —una propuesta que dialoga con el Día del Amigo, la víspera del ritual—, ya disponible en supermercados, despensas y puntos de venta de todo el país.
Este 1 de agosto, Fortín invita a todos los paraguayos a mantener viva una costumbre que pasa de generación en generación y que cada año reúne al país entero alrededor de una misma tradición. Recargá la suerte, recargá la buena onda y hacé el ritual como manda la tradición. Tomá el Divino Brebaje. Porque sin Fortín, no hay Carrulim.
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