La gestión de cobranzas, pilar para la salud financiera empresarial

(Por LA) En tiempos de incertidumbre económica, las empresas enfrentan un reto crucial: garantizar la recuperación del capital invertido en créditos. Para entender mejor cómo gestionar cobranzas y morosidad desde una perspectiva financiera, hablamos con Keli Oviedo, abogada especializada en litigios de este tipo.

Según Oviedo, la gestión de cobranzas comienza antes de otorgar un crédito. “Se realiza un análisis exhaustivo para identificar si el cliente tiene estabilidad laboral o ingresos mensuales constantes. Este paso es clave para prevenir futuros problemas de morosidad”, explicó.

Además, destacó que la falta de información precisa sobre los clientes puede impactar gravemente en la liquidez empresarial. “No es solo otorgar un crédito; se trata de asegurar que las condiciones sean sostenibles a largo plazo. Una mala gestión en esta etapa puede poner en riesgo el flujo de caja de la empresa”, agregó la experta.

Cuando la deuda ya está vencida, las empresas deben actuar rápidamente para evitar pérdidas mayores. En este punto, Oviedo distingue dos fases: la gestión prejudicial, enfocada en acuerdos amistosos, y la judicial, utilizada como última instancia.

“La cobranza no solo busca recuperar el capital invertido, sino también los intereses generados por el crédito. Estos ingresos adicionales son esenciales para mejorar el flujo de caja y mantener la operación del negocio”, señaló.

La morosidad no afecta únicamente los ingresos inmediatos de una empresa; también pone en riesgo su sostenibilidad. Oviedo resaltó que las empresas deben considerar la calidad de su cartera de clientes como un indicador financiero clave. “El no recuperar una deuda afecta directamente la capacidad de la empresa para reinvertir y crecer”, comentó.

Para reducir la incidencia de clientes morosos, Oviedo sugirió implementar políticas de evaluación estrictas como verificar estabilidad laboral e ingresos mensuales, actualizar regularmente los datos de contacto del cliente y analizar profundamente las condiciones del crédito antes de su aprobación. “Una cartera de créditos sana asegura no solo la estabilidad financiera, sino también la proyección de ingresos a largo plazo”, enfatizó.

Finalmente, dijo que la cobranza es un mecanismo de recuperación y una herramienta estratégica para las finanzas corporativas. “Recuperar el capital invertido, junto con los intereses, garantiza que las empresas mantengan su liquidez y puedan proyectar nuevos ingresos. Es un ciclo que fortalece la salud financiera de cualquier negocio”, concluyó.

La implementación de estas estrategias, junto con el respaldo de procesos legales y herramientas de gestión, puede marcar la diferencia entre una empresa estable y una que enfrenta riesgos de insolvencia.



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