“Comenzamos como criadores, pero la calidad de la carne nos empujó a lanzar marcas propias. Tuvimos mucho apoyo de la Asociación Paraguaya de Criadores de Caprinos y trabajamos en conjunto con La Ambrosía, otra cabaña de referencia”, explicó Sormanti. Así surgió la sociedad productiva con La Ambrosía, de Rosa Penayo, que permite mantener una oferta constante de cortes de cabrito y cordero.
Actualmente, los animales se crían en dos zonas del país: 600 ovejas y 150 cabras en El Chaco, y otras 350 ovejas y 160 cabras en la zona de Luque. En ambos establecimientos trabajan con razas adaptadas al terreno: Santa Inés y Dorper en ovinos, y Boer y cruzas Boer en caprinos. La elección no es casual: “Las razas de pelo se adaptan mejor a campos con vegetación densa o sucia. Además, apostamos fuerte al mejoramiento genético, comprando machos de alta calidad para garantizar carne más sabrosa y con mejor rendimiento”, agregó.
Uno de los pilares del proyecto es la integración con el frigorífico Frigomas, con quienes trabajan desde 2017 para faenar y envasar al vacío los productos. Aunque el frigorífico aún no compra carne de pequeños rumiantes, ofrece los servicios de faena, empaque y etiquetado, lo que permite a las marcas llegar con productos de presentación impecable tanto a restaurantes como al consumidor final, a través de sus puntos de venta en el Agroshopping del Shopping Mariscal y su local en Mariano Roque Alonso.
La producción actual ronda entre 10 a 15 animales cada 10 a 15 días, durante todo el año. Cuando la demanda supera la oferta, recurren a productores vecinos para abastecerse. Entre los cortes más vendidos figuran el pernil (entre G. 120.000 y G. 140.000/kg), la costilla con vacío (entre G. 90.000 y G. 110.000/kg) y el rack francés, que son los favoritos en restaurantes. En los puntos de venta también tienen buena rotación las hamburguesas individuales, empanadas (listas o congeladas) y pastas rellenas bajo pedido.
A pesar de que por ahora no comercializan leche ni derivados lácteos, Sormanti aseguró que no descartan explorar nuevas líneas en el futuro. “Nuestro enfoque actual está en la carne, por logística y por preferencia de consumo. Somos fanáticos del cabrito y el cordero”, puntualizó.
Con respecto al mercado externo, aunque todavía no exportan, están en contacto con Frigorífico Victoria y la Asociación Paraguaya de Criadores de Caprinos para evaluar una eventual salida al mercado internacional. “Si los precios son competitivos, claro que lo analizaríamos. Pero por ahora estamos enfocados en crecer paso a paso, aumentando progresivamente el rebaño y mejorando las condiciones del campo”, explicó.
Sormanti destacó un cambio cultural en el consumidor paraguayo. “Antes el cabrito o el cordero eran carnes exóticas, hoy muchos clientes los incluyen como parte habitual de su dieta. Nos dicen que el lunes hacen detox, el martes pescado, el miércoles cordero. Ya formamos parte de la rutina”, celebró.
Con una visión productiva sustentada en la calidad genética, la diversificación y la cercanía con el consumidor, Doctor Cordero 777 y Caprichelo 777 apuntan a consolidarse como referencia nacional en carne de cabrito y cordero, elevando el perfil de una industria que aún tiene mucho potencial por desarrollar.
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