“El potencial está, pero no es automático. No es que hoy decidimos tener 16 millones de cabezas y mañana las tenemos. Hay pasos que dar antes”, explicó Serrati. Actualmente, el hato bovino paraguayo cerró el 2025 con unas 12,8 millones de cabezas, cifra que incluso podría reducirse una vez finalizada la vacunación anual. “Es muy posible que el stock siga descendiendo. El máximo histórico fue de alrededor de 14 millones, nunca llegamos a 15”, recordó.
Uno de los principales indicadores que refleja la falta de eficiencia es la tasa de extracción, que hoy ronda el 19%. En números concretos, el sistema genera cerca de 2,43 millones de animales entre exportación y consumo interno. “Deberíamos estar en un 25%. Solo con llegar a ese nivel ya sumaríamos unas 700.000 u 800.000 cabezas más”, señaló el dirigente gremial, al destacar que mejorar este indicador es clave para aumentar la oferta de carne sin ampliar el rodeo.
A ello se suma el peso promedio de faena, que actualmente se ubica entre 240 y 250 kilos por animal. Según Serrati, el objetivo técnico debería estar en torno a los 280 o 290 kilos, lo que implicaría un aumento del 15% al 20% en volumen de carne. “Si no hacemos eso y solo crecemos en cantidad, vamos a tener un rodeo caro, ineficiente y sin resultados”, advirtió.
La eficiencia reproductiva aparece como otro punto crítico. Paraguay marca hoy cerca del 55%, cuando el nivel deseable debería ser del 70%, porcentaje que ya alcanzan algunas estancias, pero no el promedio nacional. Con unos 5 millones de vientres, el país produce entre 2,7 y 2,8 millones de terneros, cuando podría llegar a 3,4 o 3,5 millones. “Reducir pérdidas evitables, mejorar sanidad y manejo es más carne real dentro del sistema”, subrayó.
Para Serrati, estas mejoras no requieren plazos extensos si se generan las condiciones adecuadas. “Con reglas claras y precios transparentes, en uno o dos años se pueden lograr avances importantes. El productor tiene que confiar en el sistema”, sostuvo. En ese sentido, remarcó que la previsibilidad es clave para justificar mayores inversiones en nutrición, sanidad y manejo.
Más allá de los números productivos, el dirigente puso el foco en un problema estructural: la falta de gobernanza y coordinación en la cadena cárnica. “No lo decimos solo nosotros, también lo señala la FAO. Falta una mesa donde estén el Gobierno, la industria y los productores, trabajando juntos”, afirmó. A su criterio, ordenar la cadena puertas adentro es condición indispensable para competir en los mercados externos y, al mismo tiempo, garantizar un mercado interno equilibrado.
Hoy, Paraguay se ubica en el décimo lugar entre los exportadores mundiales de carne, pero Serrati cree que el país podría escalar posiciones. “Paraguay es el único país de la región que puede crecer. Podemos pasar del décimo al sexto lugar, donde están los países que exportan entre 350.000 y 500.000 toneladas”, señaló.
El camino, insiste, es claro: primero eficiencia, luego crecimiento. “Una vez que sos eficiente, acelerás los tiempos. En vez de terminar un animal en 36 meses, podés hacerlo en 18 o 20. Ahí sí, pensar en volver a 14 millones y por qué no en 16”, concluyó.
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