Durante estas semanas, alimentos tradicionales como la chipa, la sopa paraguaya y otras preparaciones elevan significativamente el consumo de queso, generando un efecto inmediato en toda la cadena productiva. Para los productores, esto implica reorganizar los tiempos de elaboración, aumentar el procesamiento de leche y responder con mayor volumen en un periodo corto, donde la rotación del producto también se acelera.
El incremento de la producción se sustenta en el trabajo articulado de comités organizados que lograron consolidar una dinámica productiva sostenida. Actualmente, el grueso del volumen proviene de grupos que, en conjunto, alcanzan hasta 2.400 kilos semanales, con un comité que supera los 2.000 kilos por semana y otro que aporta cerca de 400 kilos adicionales, lo que permite responder a la demanda generada en esta temporada.
El crecimiento refleja además una evolución importante en la escala del negocio. Uno de los comités inició sus actividades con apenas 29 kilos semanales, pero con el tiempo logró multiplicar su producción mediante la incorporación de más familias, mejora en la organización del trabajo y optimización del proceso de elaboración. Esta transformación permitió pasar de una lógica de autoconsumo a una actividad con perfil comercial.
La Semana Santa funciona como un verdadero “pico de mercado” para el queso Paraguay. La demanda se concentra en pocos días, lo que obliga a planificar la producción y asegurar abastecimiento para ferias, puntos de venta directa y mercados más amplios. Este comportamiento estacional representa una oportunidad clave para generar ingresos adicionales en comunidades rurales.
Este crecimiento también está respaldado por el Proyecto de Inserción a los Mercados Agrarios (PIMA), impulsado por el Ministerio de Agricultura y Ganadería, que fortalece la comercialización directa de productos provenientes de la finca familiar. A través de este esquema se facilita la participación en ferias, se reducen intermediarios y se mejora el acceso a mercados, lo que resulta determinante en momentos de alta demanda como la Semana Santa.
A diferencia de otros rubros agrícolas, la producción de queso Paraguay ofrece una ventaja importante: permite generar ingresos frecuentes. La elaboración se realiza varias veces por semana y la venta tiene rápida salida, lo que se traduce en liquidez inmediata para las familias productoras. Esta dinámica contribuye a mejorar la estabilidad económica y a sostener el flujo de ingresos en el ámbito rural.
El trabajo en comités también permite distribuir tareas entre ordeñe, elaboración y comercialización, lo que facilita mantener el volumen productivo. Además, el acompañamiento técnico contribuye a mejorar los estándares de higiene, calidad y conservación, aspectos necesarios para ampliar la comercialización y responder a una demanda creciente.
En paralelo, muchos productores complementan la actividad quesera con otros rubros como la venta de gallinas, huevos, lechones y cultivos agrícolas. Esta diversificación permite fortalecer la economía familiar y sostener ingresos durante el resto del año, más allá de los picos estacionales.
El aumento del consumo en Semana Santa vuelve a mostrar cómo el queso Paraguay se posiciona como uno de los productos con mayor dinamismo dentro de la agricultura familiar. La combinación de demanda estacional, organización productiva y acceso a mercados permite que pequeños productores escalen su actividad y transformen una producción tradicional en una oportunidad concreta de negocio.
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