Club Bandeirantes: las Toyota clásicas que conectan a amigos y aventureros en rutas por todo el país
Hay vehículos que se venden, se compran y se usan. Y hay otros que directamente se heredan, se restauran durante años y terminan convirtiéndose en parte de la familia. Miguel Viveros Maldonado tiene uno de esos. Su Toyota FJ25 de 1958 llegó a manos de su padre como parte de pago por un trabajo mecánico y, después de mucho esfuerzo, volvió a ponerse en marcha. Hoy es una de las razones que lo mantienen metido de lleno en un mundo donde las camionetas, los caminos y la amistad van de la mano.
Hay vehículos que se venden, se compran y se usan. Y hay otros que directamente se heredan, se restauran durante años y terminan convirtiéndose en parte de la familia. Miguel Viveros Maldonado tiene uno de esos. Su Toyota FJ25 de 1958 llegó a manos de su padre como parte de pago por un trabajo mecánico y, después de mucho esfuerzo, volvió a ponerse en marcha. Hoy es una de las razones que lo mantienen metido de lleno en un mundo donde las camionetas, los caminos y la amistad van de la mano.