La creación de contenido dejó de ser una actividad exclusiva de influencers y figuras públicas. Cada vez más empresas encuentran dentro de sus propios equipos a vendedores, funcionarios y colaboradores capaces de convertirse en los rostros de la marca y comunicar productos y servicios desde una perspectiva más cercana.
El fenómeno responde a un cambio en los hábitos de consumo y en la manera en que las audiencias se relacionan con las empresas. Frente a una publicidad tradicional que pierde efectividad, mostrar a las personas que forman parte del negocio puede convertirse en una estrategia para generar confianza y diferenciarse.
Un ejemplo es Tecnimetal, donde la decisión de utilizar a los propios colaboradores como protagonistas surgió luego de observar una caída en los resultados del marketing tradicional y analizar qué tipo de contenido consume actualmente el público.
En conversación con InfoNegocios Daniel Mendoza, propietario y gerente de Marketing de Tecnimetal, explicó que la estrategia también fue posible gracias a la predisposición del equipo y al ambiente laboral que la empresa busca construir. Para la compañía, el objetivo no es solamente generar contenido, sino mostrar quiénes están detrás del servicio.
“Somos una empresa de servicios y lo que buscamos es ganar la confianza del público”, señaló Mendoza. En ese sentido, consideró que la figura de un influencer puede ser efectiva para promocionar determinados productos o experiencias, pero en el caso de los servicios la confianza también está vinculada con la persona que finalmente ejecuta el trabajo.
Uno de los principales diferenciales de esta estrategia es el conocimiento. Los colaboradores que aparecen en los contenidos conocen de primera mano los productos, procesos y servicios que comunican. Esa experiencia permite transmitir información específica que difícilmente podría aportar una persona externa contratada únicamente para protagonizar una campaña.
La estrategia también apunta a captar nuevos clientes. Según Mendoza, mostrar a los trabajadores permite fortalecer el vínculo con quienes ya conocen la empresa, pero representa una oportunidad especialmente importante para quienes todavía no tuvieron contacto con la marca.
En términos de resultados, las ventas continúan siendo el principal indicador para medir el impacto de las campañas. Sin embargo, la estrategia también genera beneficios relacionados con el reconocimiento de marca y la construcción de confianza. Un usuario puede no necesitar un servicio inmediatamente, pero recordar la empresa cuando surja una necesidad.
Esta modalidad plantea, además, un nuevo escenario para las áreas de marketing. Los colaboradores dejan de ser únicamente parte de la operación interna y pueden convertirse en comunicadores de la empresa, siempre que exista capacitación, planificación y claridad sobre el uso de su imagen y los mensajes que se transmiten.
Así, el trabajador creador de contenido empieza a ocupar un espacio que tradicionalmente pertenecía a modelos, influencers y figuras externas. Más que reemplazar completamente a estos perfiles, las empresas encuentran en sus propios equipos una herramienta para humanizar la comunicación y demostrar que detrás de cada servicio también existen personas con experiencia y conocimiento.
Para las marcas, el desafío será convertir esa autenticidad en una estrategia sostenible, sin perder la identidad corporativa ni la naturalidad que hace atractivo este formato.
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