El estudio señaló que cada día se construyen cerca de 12,7 millones m2 de superficie edificable en todo el mundo, una expansión que equivale prácticamente a sumar una ciudad del tamaño de París cada semana. En 2024, la superficie construida global aumentó 1,7% y alcanzó los 273.000 millones m2, impulsada principalmente por economías emergentes de Asia.
Actualmente, el sector de la construcción representa cerca del 37% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y consume alrededor del 28% de la energía global. El informe remarcó que la transición ecológica avanzó a un ritmo demasiado lento desde 2020, debido a que las mejoras en eficiencia energética no lograron compensar el crecimiento constante de nuevas obras y edificaciones.
La directora ejecutiva del Pnuma, Inger Andersen, advirtió que los edificios pueden convertirse tanto en un factor de riesgo climático como en una oportunidad para mejorar la calidad de vida. Los gobiernos todavía tienen margen para impulsar políticas públicas que favorezcan construcciones resilientes y con bajas emisiones antes de 2050.
El reporte también mostró algunos avances, aunque insuficientes para cumplir las metas climáticas internacionales. Desde 2015, las certificaciones de edificios sostenibles casi se triplicaron y la intensidad energética global de las edificaciones cayó 8,5%. Sin embargo, las energías renovables apenas cubrieron 17,3% de la demanda energética del sector durante 2024, un porcentaje considerado muy bajo para alcanzar la neutralidad de carbono en las próximas décadas.
Los especialistas advirtieron además que la inversión actual todavía se encuentra lejos de lo necesario. Durante 2024, la financiación destinada a eficiencia energética alcanzó US$ 275.000 millones, mientras que el Pnuma estimó que el sector necesitará movilizar alrededor de US$ 5,9 billones antes de 2030 para alinearse con los objetivos climáticos globales.
En distintas regiones del mundo comenzaron a aparecer ejemplos de transformación. Países como Alemania, India y Australia impulsaron proyectos de energías renovables en edificios, mientras que la Unión Europea avanzó en normativas para reducir emisiones durante la construcción y operación de inmuebles. El informe también destacó mejoras regulatorias en Japón, Singapur, Kenia y California, además de programas de financiamiento sostenible en Canadá, Nueva Zelanda y Reino Unido.
Pese a esos avances, expertos urbanos remarcaron que el modelo actual de expansión inmobiliaria sigue generando una fuerte presión ambiental. Desde el Pnuma sostuvieron recientemente que el hormigón se convirtió en uno de los mayores focos de contaminación global y cuestionó la dependencia de las economías modernas respecto a la construcción masiva de nuevas viviendas.
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