Prevención de incendios forestales: ¿cómo ocurren?

El pasado martes se incendió el Parque Guasú, una de las últimas áreas verdes de Asunción y hasta ese día, la zona del cerro Chovoreca registraba un total de superficie quemada de 230.151 hectáreas según datos de la Organización Mundial de Conservación WWF. Teniendo en cuenta la creciente incertidumbre de la población ante esta problemática, conversamos con Karim Musalem, director de Conservación de dicha institución, quien nos habló sobre prevención de incendios y ecosistemas afectados.

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Mucho escuchamos acerca de los incendios que afectan a Paraguay y países vecinos como Bolivia y Brasil, la gente habla de cultivos de soja, de marihuana y hasta de quemas producidas por pequeños agricultores, Musalem de WWF, sin embargo, agregó otro factor importante al origen de la problemática, el cual se trata del clima que estamos viviendo actualmente.

“Las condiciones del tiempo fueron ideales para que ocurriera este tipo de incidente, creemos que muchos de estos siniestros se deben a quemas que se salieron de control, las cuales surgieron aparentemente, en algunas partes de Bolivia pero tampoco descartamos que haya ocurrido en Paraguay y que los incendios hayan sido transfronterizos entre los dos países”, explicó.

Según Musalem, la baja humedad, el viento y la falta de precipitaciones en el ambiente son factores que influyen en el brote de incendios, cuando una pequeña quema o una chispa de fuego, en un descuido, entran en contacto con biomasa, es decir, materia seca acumulada en los bosques o selvas como pasto árido, hojarascas, entre otros, que son el principal combustible en los incendios forestales.

Sobre cómo prevenir este tipo de incidente, el director habló sobre las quemas prescritas (quemas controladas): “Hay toda una ciencia y muchas experiencias alrededor del mundo, no solamente en torno al combate, sino a la prevención y manejo del fuego. Resulta que si nos negamos completamente a realizar una quema, causamos una acumulación de biomasa sobre todo en lugares con el tipo de vegetación del Parque Guasu, en donde a lo largo de tres, cuatro años de acumulación, terminan siendo una fuente potencial de incendios, de modo que aunque uno no quiera, una de las formas de prevenir incendios es justamente la quema controlada”.

Como aclaró Musalem, las quemas prescritas deben ser desarrolladas con criterios técnicos bien precisos así como adecuados, en el tiempo apropiado y con la colaboración del personal y equipo idóneo, es decir, se necesita tanto capacitación como herramientas para sortear los inconvenientes. Resaltó, además, la falta de preparación del país para anticipar la problemática, puesto que en otros países existen programas de prevención durante todo el año los cuales implican una constante concientización y la formación ante posibles sucesos.

Instó también a no centralizar la asistencia en un solo organismo en la capital, sino a tener equipos y brigadas de alto nivel preparados en los diferentes puntos del territorio con la intención de brindar respuesta temprana.

Respecto a la recuperación del suelo expresó: “En Paraguay tenemos una diversidad de ecosistema muy grande, está el Bosque Atlántico por un lado, el Pantanal en el norte, tenemos Chaco húmedo, Chaco seco, médanos, en fin, una gran variedad de ecosistemas y asociaciones vegetales y animales, cada uno tiene cierta posibilidad de adaptarse o de resistir este tipo de problema, no puedo dar una respuesta general para todos porque hay algunos que son mucho más sensibles para los cuales la recuperación será mucho más difícil. Todavía no sabemos si podrán recuperarse y ese es el caso, por ejemplo, del Bosque Atlántico del Paraná”. Por otra parte, afirmó que hábitats como el Pantanal podrían rehabilitarse más rápido, no obstante, si los incendios vuelven a producirse, con mayor frecuencia e intensidad, es posible que no sobrevivan.

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