¿Será el iPhone 7 uno ‘más de lo mismo’?

Apple cada vez cuenta con más dificultades para evitar las filtraciones en la extensa cadena de montaje de sus dispositivos, y es China, precisamente el país en el que los californianos han confiado el grueso de la producción de los iPhone, de donde nos llegan más imágenes del dispositivo.

El fabricante californiano no fallará a su cita y si los pronósticos no están equivocados, en septiembre u octubre presentará la esperada nueva versión de su iPhone de gama alta. Con todo, este año será especial puesto que la previsión es que Apple presente, si nada se tuerce, dos terminales: el compacto y más económico iPhone SE y el iPhone 7, el buque insignia de la compañía.

Todas las miradas se centran precisamente en el segundo, puesto que los rivales han apretado fuerte el paso, en especial Samsung, y el mercado contempla con ilusión la posibilidad de que Apple responda con algo espectacular. Sin embargo, y a tenor de las diversas filtraciones en forma de fotografías (e incluso vídeos), todo parece indicar que el iPhone 7 contará con un diseño casi idéntico al modelo precedente y que las mejoras llegarán de forma escalada en su interior. Ha sido el Wall Street Journal el que ha advertido que el iPhone 7 sería bastante anodino en lo que a novedades se refiere, y esto rompería con la tradición de la casa según la cual los saltos menores de versión corresponden a los iPhone con una s en su denominación de modelo.

Del iPhone 7 se esperaba un cambio importante, sobre todo en el apartado estético, pero el rotativo que históricamente suele contar con fuentes solventes en lo que toca a la firma de Cupertino, confirmaría que este modelo sería una simple mejora sobre el precedente. O al menos, no la revolución estética y funcional que el mercado esperaba.

¿Por qué sería esto así? Se barajan varias posibilidades pero una determinante y que hay que tener en cuenta es que en 2017 se celebrará el décimo aniversario del dispositivo, y Apple estaría conteniendo fuerzas para un lanzamiento espectacular en la siguiente versión del dispositivo.

Pero el calendario no sería el único que marcará los tiempos en la estrategia de producción y comercialización de la compañía: el big data de Apple habría chivado a la firma que en 2016 vencen los contratos de permanencia de los compradores del iPhone 6 y 6 plus, unos modelos que fueron un auténtico éxito de ventas y cuyos compradores se verían obligados a renovar pese a que las novedades no fueran del todo merecedoras de ello. Es decir, que hay una masa de propietarios del iPhone que, gracias a la fidelidad que profesan al dispositivo (la más elevada del mercado), renovarán sí o sí.

Así las cosas, los analistas prevén unas ventas sostenidas del iPhone 7, aunque no espectaculares, pero ya están descontando el previsible huracán que se avecina el año que viene. El iPhone del aniversario podría prescindir por fin del botón físico y la pantalla sería finalmente OLED, con lo que se eliminarían los marcos que ahora vemos en el smartphone y la superficie útil sería mucho más grande. Algunas fuentes especulan con el que saltó a esta tecnología podría llegar este mismo año, pero los más cautos reservan esta bala de plata para la celebración del aniversario.

(Fuente: El País)

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