El complejo funciona bajo el liderazgo de la empresa israelí Creation-Space y cuenta con la participación del gigante tecnológico Nvidia como socio estratégico en inteligencia artificial. La iniciativa combina inversión pública y privada, con un financiamiento estimado de unos 32 millones de dólares provenientes de organismos gubernamentales, fundaciones filantrópicas y entidades privadas.
Space City alberga una sala de control de misiones espaciales que permite monitorear lanzamientos y gestionar operaciones a un costo menor que los servicios disponibles en otros países. También incluye laboratorios de simulación de Marte y robótica, donde se prueban tecnologías autónomas diseñadas para entornos extremos, tanto en el espacio como en la Tierra.
El campus incorpora además un complejo académico y un centro internacional de conferencias que busca atraer a científicos, estudiantes e investigadores de todo el mundo. Las autoridades consideran que la ubicación de Mitzpé Ramón, con condiciones geográficas similares a las de la Luna y Marte, convierte a la zona en un laboratorio natural ideal para la investigación espacial avanzada.
La inauguración contó con la presencia de altos funcionarios israelíes, entre ellos la ministra de Ciencia y Tecnología y el ministro de Economía, lo que refleja la importancia estratégica del proyecto para el país. El gobierno busca impulsar el desarrollo tecnológico en el Néguev y generar empleos de alta calidad vinculados a la innovación científica y la industria aeroespacial.
Según los impulsores del proyecto, Space City apunta a reducir la distancia entre la investigación científica y la comercialización de productos tecnológicos. El modelo propone identificar desafíos espaciales y desarrollar soluciones que también tengan aplicaciones en la Tierra, lo que permite atraer inversores y acelerar el crecimiento de startups tecnológicas.
La iniciativa se inscribe en una tendencia global en la que la industria espacial deja de estar dominada exclusivamente por agencias estatales y se abre cada vez más a empresas privadas y emprendimientos innovadores. Este cambio transforma al espacio en un nuevo campo de competencia económica, científica y geopolítica.
Space City también funcionará como plataforma para pruebas de satélites, experimentos de robótica y desarrollo de algoritmos de inteligencia artificial aplicados a la exploración espacial. El campus permitirá a empresas y universidades realizar investigaciones en condiciones similares a las de Marte y la Luna, al mismo tiempo que ofrecerá infraestructura para incubar startups tecnológicas vinculadas al sector aeroespacial.
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