Los efectos secundarios más comunes después de vacunarse contra el COVID-19

Las vacunas son refuerzos inmunológicos desarrollados gracias a la ciencia para combatir epidemias y pandemias salvando cada año millones de vidas. Como todo aquello que incide en el organismo, ellas pueden presentar efectos secundarios, sobre todo en personas menores a 55 años, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ante esto, cabe distinguir los datos precisos sobre lo que puede o no ser peligroso para actuar de manera correcta.


 

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) indica en su manual específico que “la vacuna no debilita o sobrecarga el cuerpo, ni hará que caigamos enfermos. Algunas personas pueden experimentar efectos secundarios leves como dolor en el lugar de la inyección, dolores musculares o fiebre, pero estos desaparecen rápidamente”.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), los efectos secundarios más comunes son dolor, enrojecimiento e hinchazón en el brazo donde se aplicó la inyección. Mientras que en el resto del cuerpo es posible presentar cansancio, dolor de cabeza, dolor muscular, escalofríos, fiebre y náuseas.

Mientras que para la segunda dosis algunos efectos secundarios, de acuerdo al CDC, podrían presentare de forma más intensa. Aunque el tiempo de duración de los efectos no pasa de los tres días de haberse aplicado una dosis.

“Los efectos secundarios son el resultado de la respuesta inflamatoria inmunitaria del cuerpo. Lo que se busca es que el cuerpo se defienda, se le estimula, inyectándole algo que le haga defenderse y que se guarde en su memoria, o sea, en la memoria de las defensas”, explicó el doctor Miguel Ángel Velázquez Blanco −conocido en Twitter como Dr. Mime− médico neurocirujano, comunicador médico y excoordinador del Sistema Nacional de Telesalud.

“El efecto más frecuente es el cansancio”, reiteró Velázquez Blanco, “y dolor en el lugar de la inyección, lo cual mejora con un poco de hielo”. Sobre la fiebre como efecto secundario, el profesional aclaró que esto no se trata de que el cuerpo se encuentre infectado por COVID-19 a partir de la vacuna.

“No te inyectan virus. Es la respuesta inflamatoria del cuerpo y esa defensa es lo que se espera de la vacuna”, subrayó.

Se recomienda descansar y sueño reparador el primer día de haberse inyectado una dosis, buena alimentación, niveles suficientes de agua y evitar la realización de trabajos pesados para disminuir los síntomas desagradables.

Así también, destacó que a pesar de no significar ninguna interferencia con la dosis, la ingesta de bebidas alcohólicas en horas cercanas a la aplicación puede aumentar la fiebre, el dolor de cabeza y el cansancio.

El médico señaló que “sería muy extraño y poco usual que una persona deba internarse por efectos de una vacuna. No es lo común, no hay efectos de otra naturaleza”, afirmó.

Sin embargo, recomendó acudir a un médico solo en caso de que la fiebre persista (mayor a 37.5ºC) a pesar de ingerir paracetamol de 1 gramo, cada 8 horas, según lo indicado por el Ministerio de Salud.

El uso del tapabocas debe continuar
El Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social comunicó que seguirá siendo necesario el uso de mascarillas, mantener la distancia física y lavarse las manos con frecuencia, incluso después del suministro de vacunas contra la COVID-19 y que tomará bastante tiempo producir suficientes dosis y distribuirlas ampliamente para frenar la transmisión del virus.

Se estima que más de dos tercios de la población deberá estar vacunada hasta que se alcance la inmunidad colectiva y se detenga la enfermedad.

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