Según datos de Globocan (2024), en Paraguay la incidencia para todos los tipos de cáncer es de 192 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que la mortalidad alcanza 88 fallecimientos por cada 100.000 habitantes. “No es un problema del futuro: es una realidad actual que impacta directamente en las familias y en la población económicamente activa”, aseguró el Dr. José Luis Ramírez, especialista en oncología médica, en contacto con InfoNegocios Paraguay.
La distribución de los tipos de cáncer varía según el sexo. En mujeres, predominan el cáncer de mama y el cáncer de cuello uterino. En los hombres predominan el cáncer de próstata, colorrectal y de pulmón.
“En Paraguay, muchos pacientes llegan al diagnóstico en etapas intermedias o avanzadas, lo que limita las opciones de tratamiento y reduce las posibilidades de curación”, advirtió Ramírez. La detección temprana sí existe, pero no siempre es accesible para todos. Hay barreras económicas, geográficas y culturales.
Factores de riesgo y prevención
Entre los principales factores de riesgo en la población económicamente activa destacan el tabaquismo, el sedentarismo, el sobrepeso, el estrés crónico y la mala alimentación, además del bajo cumplimiento de controles médicos. Según el especialista, entre el 30 y 40% de los cánceres podrían prevenirse con hábitos saludables y chequeos regulares.
“El diagnóstico genera miedo, incertidumbre y obliga a replantear rutinas y prioridades. Algunos pacientes pueden seguir trabajando con ajustes, otros necesitan pausas prolongadas”, señaló el Dr. Ramírez. En cuanto a la productividad, “sin apoyo, muchos pacientes terminan abandonando su trabajo, lo que repercute también en su estado emocional, dejándolos con sensación de inutilidad”.
Sobre la preparación empresarial, Ramírez consideró que en general, las empresas paraguayas no están del todo preparadas para acompañar a un colaborador con diagnóstico oncológico. “Muchas veces la respuesta depende más de la sensibilidad del jefe directo que de una estrategia de la empresa”. Sin embargo, políticas como flexibilidad horaria, trabajo remoto y comunicación empática pueden marcar una gran diferencia sin requerir grandes inversiones.
El impacto económico en las familias también es significativo; a los gastos médicos directos se suman transporte, estudios, medicamentos no cubiertos y, en muchos casos, pérdida parcial o total de ingresos. “El cáncer no solo afecta la salud, también la estabilidad económica, a veces más allá del núcleo familiar”, enfatizó el especialista.
Según el Dr. Ramírez, las empresas tienen un papel clave en la prevención: “Promover chequeos médicos periódicos, campañas antitabaco, actividad física, alimentación saludable y charlas de concientización permite llegar a adultos que, de otra manera, no suelen consultar”.
En el marco del Día Mundial del Cáncer, el especialista lanza un mensaje de esperanza:
“El cáncer no es una sentencia de muerte, especialmente cuando se detecta a tiempo. Hablar de cáncer, de cómo prevenir y diagnosticar en fases tempranas es una responsabilidad compartida entre personas, sociedad, empresas y el sistema de salud”.
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