Bajo desarrollo en infraestructura, falta de reglamentaciones y necesidades sociales son algunas limitantes para que Paraguay atraiga inversiones

(Por Diego Díaz) Según datos de la Banco Mundial, la Inversión Extranjera Directa (IED) en Paraguay alcanzó los US$ 505 mil millones en 2018, una cifra que lo mantiene en el penúltimo puesto de la región solo detrás de Bolivia, donde la IED acumuló US$ 255 mil millones hasta el mismo año.

Uno de los objetivos principales del ámbito económico en los últimos cinco años fue la mayor atracción de inversiones, por lo que desde el gobierno y el sector privado se empezó enmarcar las estrategias para hacer posible que empresarios del exterior pongan sus ojos en Paraguay. Posiblemente las principales virtudes que los encargados de presentar a nuestro país en misiones comerciales mencionaban -y continúan mencionando- es que Paraguay posee una fuerte macroeconomía, impuestos bajos y mano de obra barata.

Como está expuesto más arriba, continuamos en el fondo del ranking junto a Bolivia y bastante distantes a nuestros otros amigos del Mercosur: Uruguay posee US$ 2.400 mil millones de IED, Argentina US$ 12.000 mil millones y Brasil US$ 88.000 mil millones. En 2017 Paraguay había crecido 11% en IED pero en 2018 tuvo una fuerte reducción que rondó entre el 7% y 8%.

Para el economista y presidente de Cadiem, César Paredes, algunas de las trabas que tenemos para volvernos atractivos para los inversores es que somos un mercado pequeño y por ende con poco consumo, sin embargo tenemos al Mercosur como potencial destino productivo pero, a la vez, debemos lidiar con bastantes dificultades para el traslado de los productos por culpa las imposiciones arancelarias.

Otro de los puntos que Paredes mencionó fue que la mano de obra paraguaya es poco productiva a pesar de los bajos salarios y costos sociales, que es un aspecto significativo a la hora de analizar inversiones. Continuando, señaló que es cierto que Paraguay posee bajas tasas impositivas, pero a los inversores extranjeros se les cobra tasas altas para el retiro de sus utilidades.

Asimismo, citó otros problemas, como la mala distribución de la energía eléctrica que no permite capitalizar uno de los recursos productivos más importantes del país; las regulaciones laborales y previsionales desfasadas; la falta de infraestructura vial; la poca inversión en salud y educación y otros aspectos que deberían mejorar o por lo menos compensar para equilibrar las condiciones para la inversión extranjera.

En cuanto a la calidad del gasto, el economista afirmó que es necesario hacer eficiente el gasto público pero esa no puede ser una excusa para no aumentar impuestos a sectores que ya fueron beneficiados por mucho tiempo y ahora deben contribuir más.

Por último, Paredes agregó que desde su perspectiva cree más conveniente desarrollar la economía de servicios dentro del rubro logístico y de plataformas softwares porque la capacidad de nuestro mercado es muy limitada como para apostar a las industrias pesadas.

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