¿El asfalto no siempre es el mejor camino? Empresas vialeras debaten alternativas que permitan respirar a la tierra

El asfalto es el elegido a la hora de pavimentar las calles y las rutas del país. El menor costo de este material con respecto a otras opciones lo convierten en la elección preferida a la hora de pavimentar las vías del país, pero tiene una desventaja que ocasiona otros problemas: su impermeabilidad es la principal causa de los raudales porque no filtra el agua de lluvia. ¿Cuáles son las alternativas?

En Portland, EE.UU., recientemente un grupo de ciudadanos comenzó una tarea de despavimentación de una zona cubierta con concreto; el objetivo: “liberar la tierra”, en palabras de sus promotores, miembros de una organización sin fines de lucro.

La idea de despavimentar no es otra que reemplazar la mayor cantidad de concreto, asfalto u otras formas de construcción urbana con plantas y tierra. Una finalidad ambiciosa sintetizada en la expresión de los voluntarios estadounidenses que pretende “traer a la naturaleza de regreso hacia nosotros”.

¿Se puede incorporar esta iniciativa en los proyectos viales paraguayos y sustituir el asfalto, en algunas ocasiones, por otro material más amigable con el medioambiente? “Usamos el pavimento asfáltico porque reúne todos los requerimientos de uso de la población y es más económico”, expresó Guillermo Mas, miembro de la Cámara Vial Paraguaya (Cavialpa).

Sin embargo, existen alternativas. Una de ellas es la del pavimento drenante, “una capa de asfalto porosa, que se pone encima de una capa no drenante, cerrada, de tal suerte que no quede agua sobre el pavimento y que salpique a los demás vehículos o personas. Se utiliza en zonas donde llueve mucho, Miami por ejemplo, tiene sus calles así”, explicó Mas.

Por su parte, Isacio Vallejos señaló que es un sistema utilizado para encontrar soluciones en las ciudades densamente pobladas en donde generalmente las viviendas tienen piso en el patio y las calles están asfaltadas, hay poca absorción y casi toda de lluvia el agua se convierte en correntías, o raudales.

“El costo es más alto, pero tiene una mayor absorción del agua de lluvia. Se puede adoptar en Paraguay pero el problema es el presupuesto, porque no siempre se tienen los recursos. No sabría cuál es la relación de costo con el asfalto porque en Paraguay todavía no se usa ese tipo de pavimento”, agregó Vallejos.

Es decir, la tecnología existe y es accesible en Paraguay, y las compañías locales están en condiciones de incorporar cualquier sistema de pavimentación aseguró Javier Recalde, jefe del departamento de Proyectos Estratégicos del MOPC, quien coincidió con Vallejos en cuanto a que el pavimento drenante todavía no se aplicó en el país, por lo que no hay estimaciones de la relación de costo con respecto a otro material, como el asfalto.

La adherencia del neumático al asfalto, el agua que cae es un problema, a ciertas velocidades, se hace con pendientes para que el agua escurra lateralmente, la alternativa son los pavimentos drenantes, que absorben a través de los poros y se escurre por una capa inferior y el agua de lluvia no queda en la superficie de la calzada.

A modo de ejemplo, Vallejos aclaró que el costo del asfaltado depende del paquete estructural, aunque mencionó que asciende a alrededor de US$ 1 millón por kilómetro si se trata del paquete que se usa en ruta.

“En las ciudades no se emplea hasta hoy el paquete estructural utilizado en rutas, si bien hay excepciones en la capital, como Madame Lynch, la Transchaco, la Costanera, Choferes del Chaco, Bruno Guggiari. La mayoría de nuestras calles usa el empedrado recapado. El empedrado cuesta US$ 200.000 el kilómetro”, aseguró Vallejos.

La opción verde

Si el costo del pavimento drenante es un obstáculo difícil de superar, existen otras opciones, incluso más ecológicas, como el adoquinado y el aumento de espacios verdes. “Se puede reemplazar el asfalto por un adoquín denominado ecológico. El objetivo es eliminar las superficies impermeables, pero no siempre es eso posible”, afirmó Guillermo González, especialista ambiental en la Dirección de Gestión Socio Ambiental del MOPC.

El consultor relató que para encontrar una solución alternativa se llevó adelante una iniciativa oficial con el diseño de los sistemas urbano de drenaje sostenible (SUDS), con el que se pretende aumentar la cantidad de canteros, cunetas verdes, etc.

Algo similar propone Mas, para quien la solución es dejar algún empastado como parte de un proyecto de pavimentación para que el agua pueda pasar en infiltrarse en el suelo. “Ese empastado puede estar en la vereda o en un paseo central; e incentivar que las casas tengan patio sin cobertura de pavimento”, remarcó.

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