El GII clasifica a las economías del mundo en función de sus capacidades y resultados en materia de innovación. Este índice, que incluye aproximadamente 80 indicadores agrupados en insumos y productos de innovación, busca capturar las múltiples dimensiones de la innovación a nivel global.
Estos avances destacan el potencial del país para seguir escalando posiciones en este ranking global en los próximos años. “Las perspectivas no son desalentadoras porque sigue progresando la tecnología en redes, la salud y otros”, dijo Silvia Cabañas, directora general de Innovación y Desarrollo Empresarial de la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual (Dinapi).
El posicionamiento de Paraguay refleja avances en ciertos aspectos de la innovación, particularmente en los resultados obtenidos. En cuanto a los insumos de innovación, el país ocupa el puesto 98, una mejora en comparación con el año anterior. Por otro lado, en los productos de innovación, Paraguay se posiciona en el lugar 90, también una mejora respecto a su desempeño previo.
Por su parte, Yan Speranza, rector de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL), afirmó que “estamos un poco mejor, pero seguimos lejos y hay varias razones para ello: la inversión en investigación y desarrollo (I+D) es muy pobre, tanto la pública como la privada, las empresas innovan poco; y un problema central, que es estructural, es la falta de capital humano avanzado, y con un déficit así por supuesto que vamos a tener problemas de innovación”.
El experto agregó que además existe desconexión entre la academia y la empresa, a lo que se debe sumar una cultura de la innovación ausente. “Tenemos un déficit de cantidad de ingenieros, de ingenieros informáticos, de ingenieros sociales. Paraguay forma poco ese tipo de gente”, dijo Speranza.
Recalcó que el país debe mejorar sustantivamente la formación, la educación. “El pensamiento crítico, científico, se debe ir incorporando desde chiquito, ese es un tema central si queremos tener capital humano avanzado. El sector privado tiene que empezar a valorar mucho más la necesidad de seguir innovando para ganar competitividad y productividad”, indicó.
Para el rector del USIL la inversión en I+D es fundamental, y esa, aclaró, es también una responsabilidad del sector público, aunque señaló que con todos los problemas que soporta en cuanto a recaudación fiscal “esa es una utopía, pero podemos ir mejorando en los rubros en los que Paraguay tiene ventajas, como en el sector agropecuario donde hay muchísimo espacio para la innovación”.
Cabañas manifestó que la Dinapi tiene la intención de ser un mecanismo de articulación entre el sector empresarial -que tiene el personal- y el sector académico -que posee el conocimiento el know how- para que ambos unan sus fuerzas.
La funcionaria añadió que se tiene que establecer un sistema eficiente y accesible para el registro de patentes, marcas y derechos de autor; difundir el conocimiento sobre la importancia de la propiedad intelectual entre los innovadores locales, priorizar proyectos que integren innovación en sectores como energía renovable, agricultura sostenible y tecnologías ambientales, y promover iniciativas de innovación social que atiendan necesidades específicas de las comunidades locales.
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