Singapur es un mercado pequeño en términos de población —unos 6 millones de habitantes—, pero con un peso económico que multiplica su tamaño. Con un PIB per cápita superior a los US$ 90.000 y un comercio exterior que representa cerca del 320% de su PIB, el país funciona como una verdadera plataforma de distribución regional. Para Paraguay, vender en Singapur implica mucho más que un destino puntual: es una puerta de entrada a otros mercados asiáticos como Vietnam, Malasia o Tailandia.
Desde el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), Andrea Fernández, directora de la Dirección de Información y Notificación de Comercio Exterior, explicó para InfoNegocios que el valor del acuerdo no está tanto en la reducción de aranceles —ya que Singapur mantiene arancel cero en la mayoría de sus importaciones—, sino en la eliminación de obstáculos técnicos y en la previsibilidad que otorgan las reglas modernas del tratado. “Cuando un mercado tan exigente como Singapur abre sus puertas, se envía una señal de confianza sobre la calidad del producto paraguayo”, señaló.
Paraguay ya mantiene vínculos comerciales con este país asiático. En 2023, las exportaciones alcanzaron los US$ 16,1 millones, con una fuerte concentración en alcohol etílico, principalmente caña paraguaya declarada como ron, que explicó cerca del 87% de los envíos. También se registran exportaciones de alimentos procesados y subproductos industriales, lo que refuerza una tendencia que el acuerdo busca profundizar: menos materia prima y más productos elaborados.
Desde el sector privado, Sebastián González, presidente de la Cámara Paraguaya de Exportadores (Capex), sostuvo que Singapur es un mercado claramente orientado a productos premium. “Es un país que no tiene capacidad para absorber grandes volúmenes de materia prima. Ahí tenemos que apuntar a carne de calidad, azúcar orgánica y productos ya industrializados”, explicó para nuestra redacción. En ese sentido, advirtió que los beneficios del acuerdo no serán inmediatos, ya que el acceso requiere certificaciones, procesos productivos más exigentes y una fuerte presencia comercial en destino.
Los datos del MIC confirman que el margen de crecimiento es amplio. La carne bovina deshuesada congelada, por ejemplo, tiene un potencial de exportación estimado en US$ 5 millones, pero hoy solo se aprovecha menos del 10%. Algo similar ocurre con la carne fresca, los despojos bovinos y subproductos como las tortas del aceite de soja. “El acuerdo genera condiciones, pero después hay que salir a competir”, resumió González.
Para Josefina Duarte, tesorera de Capex, el impacto va más allá del comercio exterior. “Exportar con valor agregado significa más empleo, más industria y mejores ingresos para el mercado interno”, afirmó para nuestro diario, destacando el rol de la alianza público-privada. Según explicó, herramientas como la Ventanilla Única del Exportador permiten hoy operar con mayor agilidad y acompañan este proceso de apertura de mercados.
El acuerdo también incluye capítulos sobre comercio de servicios, inversiones, comercio electrónico y movimiento de personas, lo que amplía las oportunidades para empresas de servicios, logística, finanzas y economía digital. Además, Paraguay logró un régimen de origen diferenciado, con mayor flexibilidad para productos manufacturados y la posibilidad de acumular origen con Singapur, un incentivo clave para la industrialización local.
En un escenario global cada vez más competitivo, Singapur aparece así como mucho más que un nuevo destino comercial. Es una vidriera, una plataforma y una prueba de fuego para que Paraguay avance hacia una inserción internacional basada en calidad, valor agregado y estrategia.
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