La investigación analizó 245.358 títulos universitarios y 94.486 trayectorias laborales formales mediante el cruce de información proveniente del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), el registro de carreras acreditadas de la ANEAES y los datos salariales del Instituto de Previsión Social (IPS).
Los egresados de carreras acreditadas perciben, en promedio, mejores salarios que quienes culminaron programas sin acreditación, especialmente durante los primeros años de su vida profesional. Para Adriana Pesoa, directora ejecutiva de la ANEAES, el estudio buscó responder una pregunta concreta: “Queríamos saber si un profesional egresado de una carrera acreditada realmente gana más que uno proveniente de una carrera no acreditada. Por primera vez pudimos responder esa pregunta con evidencia y no con suposiciones”.
El informe revela que la diferencia salarial es más significativa entre los profesionales jóvenes. Los egresados de entre 23 y 27 años provenientes de carreras acreditadas obtienen una ventaja salarial promedio del 8,3% frente a quienes cursaron carreras sin acreditación. Esa diferencia se mantiene hasta aproximadamente los 37 años, lo que muestra que el impacto positivo de la acreditación acompaña buena parte de la etapa inicial del desarrollo profesional.
“Entre las mujeres, la ventaja salarial derivada de una carrera acreditada permanece durante un período más prolongado que entre los hombres”, agregó.
En cuanto a si la acreditación influye en el salario o también en el empleo, Pesoa aseguró: “Influye en ambos: primero abre la puerta del empleo formal y, una vez adentro, mejora la remuneración. La campaña ‘Educación que Emplea’ ya había mostrado que entre seis y ocho de cada diez puestos calificados del mercado están ocupados por egresados de carreras acreditadas. Este nuevo informe agrega la segunda mitad de la historia: esos egresados también cobran más”.
Para la directora ejecutiva, estos resultados representan, además, una herramienta para que las universidades comprendan el verdadero valor de acreditar sus programas académicos.
“La acreditación deja de ser únicamente un requisito administrativo para convertirse en una ventaja competitiva. Hoy una institución puede demostrar a sus futuros estudiantes que una carrera acreditada no solo garantiza calidad, sino también mejores perspectivas económicas durante los primeros años de ejercicio profesional”, dijo.
A pesar de los beneficios comprobados, la cantidad de carreras acreditadas en Paraguay sigue siendo reducida. De acuerdo con los datos presentados por la ANEAES, menos de uno de cada diez títulos universitarios emitidos entre 2023 y 2025 corresponde a una carrera acreditada, una cifra que la institución busca revertir mediante la difusión de información basada en evidencia.
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