Fila para vestir de novia: a medida o listo para llevar, este negocio vive su auge (demanda crece 70%)

La cercanía de las fiestas de fin de año se presta a celebraciones que trascienden la Navidad y el Año Nuevo, y una de las actividades que aprovecha la temporada estival es el de los casamientos. Las temperaturas de esta época y la cercanía de las vacaciones influyen en esta tendencia.

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Melisa Sebeca, propietaria y diseñadora del atelier de novias que lleva su nombre afirmó que en general noviembre y diciembre son la época más alta para los vestidos de novia. “La gente se casa durante todo el año pero es en estos meses y, sobre todo, diciembre cuando aumenta la demanda de prendas de casamiento”, sostuvo.

La creadora explicó que el 70% de las compras de vestidos de novia se producen en esta época; y el diseñador Carlos Burró confirmó esta tendencia y dijo que hay un aumento del 40% de la demanda de prendas de parte de las casamenteras con respecto al resto del año, aunque según su experiencia la temporada alta empieza a perfilarse a partir de setiembre, cuando comienzan las temperaturas más cálidas.

El diseñador agregó que enero, y aún febrero y marzo son meses en los que se produce un alto número de bodas. Karina Daniel, diseñadora y propietaria de Líbano Novias, señaló que la temporada alta de casamientos se extiende hasta enero con un 60% más de pedidos.

Precisamente, la llegada de la primavera y el fin de los días muy fríos son la razón principal de esta conducta, y se les suma el comienzo de las vacaciones, que los contrayentes aprovechan para los viajes de luna de miel.

¿Cuál es el estilo preferido? Depende de cada clienta, pero un estilo cómodo y bohemio, según Melisa, es el favorito en la actualidad. También están ganando preferencia las prendas con un toque de paraguayidad, con telas que replican el tejido de ñandutí, de acuerdo a lo explicado por Rocío Achucarro, dueña y diseñadora de Ocre Bridal.

“Desde que empecé, está creciendo la demanda por cosas nuestras, de hecho estoy preparando para el año que viene una colección de telares paraguayos. Estoy empezando a trabajar con varias comunidades de artesanas”, anunció Burró.

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Preparar el vestido, si va a ser a medida, requiere tiempo. Melisa recomienda hacer el pedido como mínimo con tres meses de anticipación, aunque lo ideal es que sean seis meses. Rocío explicó que operan principalmente con vestidos ya confeccionados y listos para comprar pero disponen de un atelier donde se hace a medida, y en este caso el pedido se debe hacer dos meses antes.

“La demanda varía conforme a la necesidad de las novias. No obstante Sax sugiere que la novia elija el vestido mínimamente un año antes de la fecha del casamiento“, manifestó Soledad Paniagua, gerente de showroom de la firma.

¿A medida o ya confeccionado? De nuevo, depende de a qué diseñador se recurre. Burró se dedica solo a la confección de vestidos hechos a medida, por lo que sus clientas son las que optaron por esta modalidad. Para Melisa la relación es del 60% para los trajes a medida y 40% de los ya listos, proporción que se invierte en el caso de Líbano Novias.

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