Madecor: heredó el oficio de carpintero y ahora fabrica muebles originales con enfoque al público femenino

Donde el reflejo conoce la perfección, dice el lema de Madecor, pero detrás de cada tocador, espejo o mueble infantil, lo que verdaderamente se refleja es una historia de trabajo, propósito y emoción. Dener Pereira, fundador y alma de Madecor, convirtió su herencia familiar en una marca que hoy moviliza a miles de seguidores y emociona a cada cliente con una propuesta pensada para el detalle.

Todo comenzó desde la infancia. “Mi padre, mi abuelo y mi tío fueron carpinteros. Yo crecí entre máquinas y virutas, en el universo de la madera. Para mí, la carpintería no fue una elección, fue una forma de vivir desde chico”, cuenta Dener. Inspirado por ese legado, decidió crear su propio camino, pero con una mirada diferente: muebles funcionales, innovadores, hechos a medida y, sobre todo, pensados para resolver las necesidades reales de las personas.

Sin inversión inicial, pero con mucha voluntad, Madecor nació en enero del 2019. “Vendí mi primer mueble a una conocida. Con lo que gané compré un solo taladro y los materiales para hacer su encargo. Fueron unos G. 500 mil como máximo”, recuerda Dener. Desde el garage de la casa de su suegra, en el barrio Universo de Mariano Roque Alonso, empezó un camino que lo llevaría a fabricar no solo muebles, sino también experiencias que marcan.

Hoy, Madecor cuenta con un equipo de nueve personas, un taller propio, oficinas, camiones de entrega, y una comunidad digital de más de 231 mil seguidores. Pero más allá de los números, lo que mueve a Dener es algo más profundo: “Siento que vinimos al mundo para servir al otro. Yo encontré una forma de hacerlo a través de los muebles, buscando soluciones inteligentes para cada casa y cada historia”.

Desde tocadores que se convierten en zapateros, escritorios expandibles o espejos con luces LED empotradas —pioneros en Paraguay en ese diseño—, Madecor se ha posicionado como una “carpintería femenina”, un concepto que prioriza los gustos, estilos y necesidades del público femenino, sin dejar de lado a sus numerosos clientes masculinos. El enfoque está puesto en escuchar: cada pedido es personalizado, adaptado a los espacios y sueños del cliente.

Entre sus trabajos más memorables, Dener recuerda especialmente los regalos para quinceañeras. “Solemos hacer muchos tocadores como regalos de cumpleaños, y uno que me marcó fue el de una chica de Villa Añez. Fui yo mismo a entregar el mueble, y cuando lo vio, se puso a llorar de emoción. Nunca pensé que un mueble podía generar algo así. Ese día entendí que estaba en el camino correcto”.

Hoy, Madecor ofrece una amplia gama de productos: desde espejos de baño hasta placares y muebles premium. Los precios arrancan desde los G. 500 mil, lo que permite a muchos acceder a un producto hecho a medida y con dedicación. Además, realizan envíos a todo el país y siguen ampliando su propuesta con diseños de interiores y mobiliario infantil.

Ubicados en el barrio Universo, en Mariano Roque Alonso, Madecor sigue creciendo sin perder la esencia de sus comienzos. “Quiero agradecer a mis funcionarios, a mi suegra que me prestó el espacio al principio, y a todos los que creyeron en este proyecto. Hoy tenemos tinglado propio, oficinas, y seguimos soñando”, dice con orgullo Dener.

 

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