Una lucha que aún no termina: Persiste brecha salarial y no hay políticas públicas para reducirla

A pesar de los avances logrados en los últimos años, las mujeres siguen relegadas en el ámbito laboral con respecto a los hombres, y un dato que lo confirma es que sigue habiendo una brecha salarial cuyas causas son diversas. Y tampoco hay políticas públicas dirigidas a reducir las desigualdades.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) todavía hay una brecha salarial entre hombres y mujeres. El promedio de ingresos mensuales de las mujeres ocupadas es de alrededor de G. 2.341.000, mientras que el de los hombres es de G. 3.015.000; es decir, las mujeres ganan en promedio unos G. 674.000 menos que sus colegas varones.

¿Por qué existe todavía esta diferencia? “Las brechas en los ingresos se deben a muchos factores. Las mujeres tienen menos oportunidades de ocuparse a tiempo completo; están ocupadas en actividades peor remuneradas como, por ejemplo, el trabajo doméstico”, afirmó la economista Verónica Serafini.

Además, poseen menos activos, como tierra, y sus emprendimientos son más precarios; y aunque trabajen en los mismos cargos y la misma cantidad de horas que los hombres ganan menos por la discriminación laboral del propio mercado

“La menor brecha se observa en el sector público, pero de todos modos existe. Allí ellas ganan en promedio un 10% menos, mientras que en general ganan entre 20% y 30% menos. La mayor brecha es en el trabajo por cuenta propia, sobre todo en el sector rural”, agregó la investigadora.

Hoy la tendencia es hacia la reducción, pero esta es mínima, y se necesita un mayor esfuerzo en ese sentido. “No tenemos políticas dirigidas a reducir las desigualdades en ningún ámbito, al contrario, muchas políticas profundizan las desigualdades. En el caso de las mujeres, los programas públicos que tienen ese objetivo no representan ni el 1% del total del presupuesto.  Esto ya nos muestra la baja prioridad fiscal del objetivo de reducir la desigualdad de género”, destacó Serafini.

El camino que hay que recorrer

La reducción de las desigualdades es un rol fundamental del Estado y para eso, un primer tipo de políticas casi inexistente en Paraguay es la política de cuidado, que a la vez de garantizar un cuidado de calidad y profesionalizado para quienes lo necesiten -niños y niñas, personas mayores y personas con discapacidad-, permite reorganizar socialmente el cuidado y permitir mayores oportunidades laborales para las mujeres, de acuerdo a lo destacado por Serafini.

También se precisan políticas activas de empleo y políticas agropecuarias con enfoque de género, de manera a reducir las dificultades que enfrentan las mujeres al llevar adelante sus emprendimientos. Esto implica formación laboral, acceso a seguros y cajas de ahorro, tierra, mercados competitivos.

En tercer lugar, faltan campañas para reducir los prejuicios contra las mujeres. “¿Cómo es posible que mujeres ocupadas en cargos gerenciales y que tienen posgrados también ganen menos que los hombres?”, se preguntó la economista. Esto también se ve en otros tipos de ocupaciones: las mujeres trabajadoras domésticas ganan menos que los hombres trabajadores domésticos.

“Y por último, el rol de la fiscalización laboral. Muchas mujeres están ocupadas en trabajos en relación de dependencia que deberían estar cobrando salario mínimo y aseguradas en IPS pero se encuentran en situación de informalidad en abierta violación a las normas laborales”, resaltó Serafini.

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