Industria demanda más de US$ 1.000 millones en créditos: podrían generarse hasta 70.000 empleos

Una encuesta realizada por el Centro de Estudios Económicos de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), con apoyo de la OIT, revela importantes brechas en el acceso al financiamiento para el sector industrial paraguayo. Aunque el 68,8% de las empresas encuestadas accedió parcialmente al crédito solicitado, solo el 51,3% recibió la mayoría o totalidad del monto requerido, lo que pone en evidencia una limitada capacidad del sistema financiero para responder a las necesidades reales del sector productivo.

El estudio —centrado en el sector manufacturero, que representó el 63% de la muestra— muestra que el volumen total de crédito solicitado por las grandes empresas supera los US$ 1.000 millones. Según el informe, si estas compañías accedieran al financiamiento completo requerido, podrían generar hasta 16.000 empleos directos y, debido al efecto multiplicador, entre 60.000 y 70.000 empleos en total.

Los resultados muestran que, aunque el 68,8% accedió al menos a una parte del crédito solicitado en los últimos 12 meses, solo el 51,3% de todos los que accedieron obtuvo la mayoría o totalidad del monto requerido, reflejando una limitación en la profundidad y suficiencia del financiamiento. Esta brecha se acentúa al comparar con sectores como electricidad (71,4%) o construcción (68%).

Los datos también revelan una brecha significativa en la distribución del crédito: el sector industrial registra una diferencia negativa de 11,9 puntos porcentuales entre su participación en el PIB y su acceso efectivo al financiamiento bancario. Esta “paradoja del financiamiento” afecta especialmente a sectores con alto potencial de transformación, como la industria y los servicios, en contraste con la agricultura, comercio y ganadería, que concentran una proporción mayor de recursos.

Además, el tamaño y la trayectoria empresarial siguen siendo factores clave: las grandes empresas y aquellas con más de 40 años de antigüedad acceden con mayor facilidad al crédito. En cambio, las micro y pequeñas empresas se enfrentan a tasas de interés elevadas, procesos burocráticos y requisitos difíciles de cumplir.

¿Para qué buscan crédito las industrias?

El principal destino del crédito solicitado es la expansión de operaciones, seguido por la renovación de equipos, el financiamiento de capital operativo y, en menor medida, el refinanciamiento de deudas. Las microempresas reportan una mayor urgencia en cubrir gastos básicos, mientras que las medianas y grandes buscan optimizar su estructura financiera o consolidar procesos de modernización.

El volumen total de financiamiento solicitado por las empresas manufactureras es considerablemente alto. Solo las grandes empresas demandan crédito por un valor superior a US$ 1.000 millones, lo que refleja una demanda latente importante en el sector.

Uno de los hallazgos más relevantes es que el crédito productivo tiene un alto potencial de impacto laboral. Según los datos recogidos, solo las grandes empresas, en caso de acceder al financiamiento deseado, podrían generar aproximadamente 16.000 empleos directos, lo que dado su efecto multiplicador podría crear entre 60.000 hasta 70.000 empleos en total.

Tu opinión enriquece este artículo:

Gustavo Giménez: “Para el segundo semestre trabajamos en el lanzamiento de una TC mipyme para acompañar los procesos de formalización”

(Por MV) Las micro, pequeñas y medianas empresas son uno de los pilares más importantes de nuestra economía. Unas 420.109 mipymes operaron en el país durante 2024. Pero su relevancia no solo se mide por la cantidad de unidades económicas activas, sino también por su rol en la generación de empleo y en el movimiento diario del comercio, los servicios y la industria. No obstante, el sector sigue arrastrando uno de sus mayores desafíos históricos: avanzar hacia una formalización más simple, accesible y sostenible.

Empezaron con G. 150.000 y 100 medialunas; hoy son parada obligatoria en el centro de Asunción

(Por NL) A los 19 años, Milagros Ríos se encontró con una realidad que viven muchos jóvenes que son las puertas del mercado laboral cerradas una tras otra por no tener experiencia trabajando formalmente, pero lo que parecía ser un obstáculo terminó siendo el punto de partida de una historia de emprendimiento. Junto a su pareja, Ever Alfonso, apostó los últimos G. 150.000 que tenían para preparar 100 medialunas y venderlas en una feria por el Día de los Enamorados.