Las negociaciones, que se llevan a cabo en el marco de la Presidencia Pro Tempore de Paraguay, reafirman la voluntad de continuar trabajando para alcanzar un acuerdo equilibrado que contribuya al fortalecimiento de los vínculos económicos entre ambas regiones. Como responsable de la delegación viajó la viceministra de Relaciones Exteriores, Patricia Frutos, quien proporcionó algunos datos relevantes.
El contexto geopolítico actual da un renovado impulso a estas negociaciones, que habían estado estancadas desde el 2020. La política arancelaria del gobierno de Donald Trump generó una fuerte incertidumbre para Canadá, que busca diversificar sus mercados más allá de Estados Unidos, país del que depende actualmente en un altísimo porcentaje.
Esta necesidad de apertura se conoce como el “efecto Trump acceleration” y lleva a Ottawa a mirar con renovado interés a Sudamérica como un socio comercial estratégico para equilibrar su balanza comercial.
Las dimensiones de ambas economías muestran un enorme potencial de intercambio. El bloque sudamericano representa un Producto Interno Bruto (PIB) conjunto de más de US$ 3 billones y una población de 282 millones de habitantes, posicionándose como la quinta economía más grande del mundo. En contraste, Canadá aporta un mercado de aproximadamente US$ 2,2 billones.
Actualmente, el intercambio comercial bilateral asciende a unos US$ 15.800 millones canadienses, una cifra que ambos gobiernos consideran muy por debajo de su verdadero potencial.
La complementariedad entre ambas economías es el principal argumento a favor del acuerdo. Canadá posee una estructura industrial desarrollada en sectores donde el Mercosur mantiene altas barreras arancelarias. La firma de un tratado podría reducir hasta en un 35% los aranceles para las exportaciones canadienses de maquinaria industrial, productos químicos, plásticos, tecnologías de la información, productos farmacéuticos, aluminio y material aeronáutico.
Para el Mercosur, especialmente para Brasil y Argentina, el atractivo reside en el acceso al mercado canadiense para productos agropecuarios, fundamentalmente carnes, soja y minerales, además de la posibilidad de atraer inversiones canadienses en minería e infraestructura energética.
Sin embargo, la contracara de esta complementariedad es el fuerte impacto negativo que podría generar en ciertos sectores productivos canadienses, principalmente en la ganadería. Los productores de carne de Canadá advierten que la entrada masiva de carne vacuna del Mercosur, producida a menor costo, podría resultar “catastrófica” para la industria local.
Finalmente, más allá de las sensibilidades comerciales, el acuerdo representa una apuesta política por la estabilidad institucional y las reglas multilaterales. Para Paraguay, como coordinador de la ronda bajo su Presidencia Pro Tempore, sellar este tratado implica consolidar su perfil de país puente entre América del Sur y los mercados desarrollados.
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