Carapeguá es conocida como la capital del poyvi, porque es en este distrito del departamento de Paraguarí donde se centra la elaboración de prendas mediante este tejido, que tiene sus raíces en la época precolombina. En esta localidad y en las diferentes compañías que la integran, el tejido de poyvi es una actividad familiar que es la base de su sustento.
Es una comunidad de 50.000 habitantes, donde se calcula que el 80% de los mismos se dedica a la artesanía, y que son alrededor de 11.000 –las estimaciones suelen diferir según la fuente- las familias involucradas en la fabricación de los productos textiles.
“Se trabaja con el hilo de algodón, desde el más fino hasta el más grueso que es el poyvi. Anteriormente las mujeres cosechaban el algodón, le sacaban las semillas, e iban elaborando el hilado en sus telares. Con la aparición del hilo de fabricación industrial, los artesanos pasaron a comprar de las hilanderías”, reveló Gladys Matto, técnica del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA), filial Carapeguá.
En nuestra conversación con la funcionaria nos enteramos de que el término poyvi se aplica al hilo grueso de algodón y que el uso popular hizo extensiva la denominación a los productos elaborados con restos de tela, aunque en rigor estos no deberían llamarse así.
“Lo que ahora tiene mucho auge es lo que se hace con resto de tela, que mucha gente confunde y le dicen trabajo artesanal de poyvi. Son esos tapetes coloridos, juegos de individuales, alfombras, elaborados con tela desechada que nuestras artesanas compran de las fábricas que confeccionan ropas”, explicó Matto.
Gladys Coronel, tejedora de la compañía Potrero –el centro del poyvi dentro de Carapeguá- aportó sobre la denominación con la que se conoce al textil: “No sabemos de dónde salió ese nombre, nosotros colcha de tela le decimos, y antes se le conocía como frazada de trapo, un poco despectivamente, y se le asociaba con los pobres”.
La artesana, como muchos de sus colegas, elabora sus productos en casa y se encarga de venderlos diariamente a los macateros, a los comercios de Carapeguá, a las tiendas de artesanía de Asunción, o a sus clientes que acuden a adquirirlos.
El IPA actúa como intermediario entre los artesanos y los clientes potenciales, además de promocionar la producción a través de ferias y exposiciones. Pero muchas veces son estos trabajadores-artistas quienes se encargan de establecer los contactos.
Accesibles
Las piezas más pequeñas, como los posa tereré, cuestan entre G. 5.000 y G. 6.000, una colcha se puede obtener pagando desde G. 70.000 hasta G. 90.000. Por su parte, Coronel afirmó que “yo trabajo con mayoristas, a quienes les vendo una alfombra de un metro a G. 16.000 y un cubrecama a 40.000; ese mismo producto les doy a las tiendas de artesanía por G. 60.000 y ellos lo venden por el doble”.
La artesana dijo que cree que la razón por la cual los productos de poyvi se están volviendo populares y demandados se debe a que “son económicos”. Es una afirmación que no se puede discutir, pero a esto hay que agregar que son vistosos por su colorido, funcionales y –para cerrar el círculo- ecológicos, porque en su fabricación se utiliza material de desecho. Casillero completo para el buen gusto equilibrado con el espíritu de sustentabilidad.
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