Su propietario, Eligio Sebastián Ortiz, lleva 26 años en el rubro y cuenta que su historia profesional está inseparablemente ligada a su propia familia. “Nací en esto. Mi padre era peluquero y mi hermano mayor también. Él fue mi maestro”, recordó. Ese aprendizaje inicial marcó el camino que lo conduciría primero a trabajar bajo la guía de su hermano y luego a emprender su propio viaje como estilista independiente.
Ortiz abrió tres locales antes de instalarse definitivamente en el espacio actual, donde ya lleva cuatro años. Y aunque el negocio nació como un esfuerzo personal, hoy lo comparte con su esposa, Sofía Monfillo, quien aporta una mirada complementaria que consolidó la identidad del salón. Así surgió el nombre del emprendimiento, una combinación entre su segundo nombre, Sebastián, y el de su compañera de vida.
Si bien el mercado experimentó una transformación radical con la irrupción de la barbería urbana, muy influida por tendencias mexicanas y estadounidenses, Ortiz decidió mantener viva una modalidad que hoy ya no abunda: la peluquería unisex tradicional. “Porque mi peluquería sigue todavía esa tradición donde vos te vas, se va toda una familia: se va la esposa, el marido, el hijo varón, la nena. Entonces esa peluquería todavía mantenemos”, resaltó.
El propietario hace especial énfasis en la importancia de la formación continua. Durante años participó en cursos, workshops y seminarios dentro y fuera del país. Esto le permitió perfeccionar un aspecto crucial del servicio: el asesoramiento personalizado. El famoso “cambio de look” ya no depende solo del gusto del cliente, sino también de su profesión, su personalidad y, sobre todo, de la forma de su rostro.
“Un oficial de cuentas de un banco no puede lucir cualquier corte urbano como un mullet. Tiene que poder llevarlo acorde con su estilo y su profesión”, ejemplificó Ortiz. Esa sensibilidad estética se construye, según él, con años de experiencia y capacitación técnica, especialmente en áreas como el visajismo.
Hoy, la moda obliga a visitar el salón con mucha mayor frecuencia que antes. Según Ortiz, “cerca del 80% de los hombres en Paraguay ya no acuden a cortarse porque el cabello les molesta, sino para mantener el look. Las referencias provienen mayormente del mundo del fútbol, desde el corte de Neymar hasta estilos marcados por otros jugadores”.
La tendencia predominante, explicó, es el fade o degradado, un corte que exige mantenimiento semanal o quincenal. “Los futbolistas se cortan una vez a la semana. Y eso marca tendencia”, comentó. Si el cliente tiene un evento en el medio, vuelve al salón y se retoca el estilo. Ya no se trata de una visita ocasional por un cumpleaños o casamiento: ahora es un hábito ligado al cuidado personal.
Además del local principal en Luque, Esebastian & Sofía Monfillo Unisex logró expandirse a zonas donde existe una demanda muy específica: las colonias menonitas. “Nosotros nos vamos al Chaco una semana al mes y solamente esa semana se abre nuestra sucursal en Filadelfia. Cortamos únicamente con agenda previa a descendientes alemanes. Otra peluquería que tenemos es en Campo Nueve”, detalló Eligio.
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