Dolia Garcete, gerente general de Aprosemp, es un claro ejemplo de la determinación femenina en el sector agropecuario. Desde sus inicios como ingeniera agrónoma hasta su actual posición en la industria semillera, Garcete ha demostrado que las mujeres tienen la capacidad de desempeñarse con éxito en el campo, desafiando estereotipos y abriendo camino en el sector. “Cuando comencé a salir al campo, me di cuenta de que podía realizar las mismas actividades que un hombre de mi profesión. A lo largo de mi carrera, tuve que demostrar mi capacidad técnica y enfrentar la brecha salarial que históricamente ha afectado a las mujeres en este sector”, relató para InfoNegocios.
Veronika Niedhammer, presidenta de la Asociación de Criadores del Pampa Chaqueño, destacó que, aunque la presencia femenina en la ganadería ha crecido, su participación en el trabajo diario de estancia sigue siendo poco común. “El principal desafío para las mujeres sigue siendo el aspecto cultural y educacional. La infraestructura de muchas estancias aún no está adaptada para recibir a mujeres trabajadoras. Es necesario visibilizar la importancia de estos cambios como una inversión en la productividad”, comentó.
Liderazgo y desafíos en el sector
Laura Mendoza, presidenta de la Asociación de Criadores de Hampshire Down, enfatizó que el papel de la mujer en la ganadería ovina ha sido históricamente subestimado, pero que en la actualidad se evidencia un crecimiento en su participación. “Las mujeres aportamos una visión más detallada y meticulosa al manejo del ganado. Nuestro trabajo no solo se limita a la administración, sino que también estamos involucradas en la selección genética y en la innovación dentro del sector”, señaló. No obstante, recalcó que aún falta mayor reconocimiento y equidad en las oportunidades de desarrollo profesional dentro del gremio.
Cynthia Zárate, presidenta de la Asociación Paraguaya de Criadores Caprinos, señaló que cada vez más mujeres ocupan cargos directivos en asociaciones ganaderas, aunque la mayoría de los puestos de alta jerarquía siguen dominados por hombres. “Las mujeres tienen un doble desafío: ser madres, esposas y trabajadoras al mismo tiempo. Sin embargo, nos caracteriza la intuición, la organización y la capacidad de encontrar soluciones innovadoras en situaciones adversas”, enfatizó.
A pesar de estos avances, el camino hacia la equidad de género en el sector agropecuario aún es largo. “No estamos ni cerca de alcanzar la igualdad. En muchos casos, ni siquiera el 50% de la población laboral en el sector es femenina”, afirmó Garcete. Además, la falta de reconocimiento económico sigue siendo una problemática persistente. Muchas mujeres trabajan junto a sus familias sin recibir remuneración por sus tareas, lo que perpetúa la desigualdad en el ámbito rural.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en Paraguay alrededor de 1.082.180 mujeres viven en áreas rurales, y cerca de 407.631 forman parte de la fuerza de trabajo. El Censo Agropecuario Nacional (2022) reportó una participación del 37% de mujeres productoras agropecuarias a nivel nacional. Los departamentos con mayor presencia de mujeres productoras son Concepción (45%), Guairá (43%), Canindeyú (41%) y Paraguarí (41%), predominando en los estratos de la Agricultura Familiar.
Red de mujeres del campo
Para potenciar la participación femenina en el sector, Niedhammer propone la creación de una red de mujeres del campo donde se compartan experiencias y conocimientos. “Las mujeres en este rubro suelen trabajar solas o en grupos reducidos. Crear un espacio de intercambio y formación podría ser crucial para fortalecer su presencia y liderazgo”, sugirió.
A su vez, Zárate destacó que la visibilidad es fundamental para cambiar la percepción del rol femenino en la agroindustria. “Muchas veces, las mujeres son las que realmente llevan las riendas de las explotaciones ganaderas, aunque el reconocimiento público recaiga en los hombres. Es importante que nos reconozcamos a nosotras mismas como líderes y valoremos nuestro aporte”, resaltó.
Las entrevistadas coinciden en que el futuro del agro paraguayo debe incluir a más mujeres en todos los niveles, desde el trabajo de campo hasta la toma de decisiones en grandes empresas y asociaciones. La inversión en educación, la adaptación de infraestructuras y la promoción de la equidad salarial son pasos esenciales para lograr una mayor inclusión.
“El mensaje para todas las mujeres del campo es claro: no teman a los desafíos. La perseverancia, la capacitación y el trabajo bien hecho son las claves para abrirse camino en este sector. Somos resilientes y estamos preparadas para liderar el cambio”, concluyó Garcete.
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