“La idea surgió de un sueño que tenía desde niña de crear un lugar donde las personas pudieran disfrutar de un buen café y una pausa diferente en su día a día. Quería un espacio que mezclara la calidez hogareña con el encanto de un bistró europeo. Un lugar donde el café y la buena mesa se combinarán con la tranquilidad única que ofrece un lugar de ensueño.”, comentó Liz María.
Cada detalle, desde la decoración rústico-chic que mezcla madera, tonos cálidos y modernidad, hasta la atención personalizada, está pensado para que cada cliente se sienta especial. “Queremos que cada cliente cruce la puerta y se sienta cómodo, bien atendido y rodeado de buena energía, ya sea que venga a compartir con amigos, en familia o a disfrutar de un rato de tranquilidad al salir del trabajo”, explicó la propietaria.
La propuesta gastronómica es variada: desayunos, brunchs, pastas, carnes, opciones ligeras y postres artesanales. Entre los favoritos del público destacan el café de la casa, los croissants rellenos, las tablas de picadas y los postres que ya son clásicos infaltables.
Entre los postres brillan el cheesecake de frutos rojos y el capuccino La Carolina, verdaderos íconos de la casa. También hay recetas que evocan tradición familiar, como los alfajorcitos de maicena de la abuela, y platos insignia como la “pasta de la casa” que son unos ravioles rellenos de calabaza, tomates secos, hongos y queso burrata, que, según los clientes, son “imperdibles”.
El entorno natural del Paraná Country Club imprime su sello con calma, exclusividad y contacto con el verde. Este paisaje inspiró la ambientación elegante y acogedora del lugar, que se convierte en parte esencial de la experiencia. “La decoración tiene un rol fundamental, queremos que el ambiente complemente la propuesta gastronómica y sea parte del recuerdo que se lleva cada visitante”, señaló Liz.
La Carolina también es escenario de noches temáticas, catas de vino, degustaciones de café y pequeños conciertos que refuerzan ese sentido de comunidad que caracteriza al bistró. Con cada propuesta, se afianza como punto de encuentro de amigos, familias y amantes de la buena mesa.
El proyecto sigue creciendo con optimismo. “Estamos a punto de cambiar nuevamente la carta, es algo que lo hacemos siempre a cada 8 meses aproximadamente, igualmente queremos sumar más actividades y consolidarnos como punto de encuentro en esta zona del país. Queremos crecer de la mano de nuestros clientes, manteniendo siempre nuestra esencia de cercanía y calidad. Estamos trabajando en una propuesta de coctelería de autor y en un espacio al aire libre con música en vivo. Queremos que las noches en La Carolina sean aún más especiales”, concluyó su fundadora.
Con una esencia que combina cercanía, calidad y buen gusto, La Carolina Café Bistró & Bar es como un refugio gastronómico en Hernandarias, donde cada visita es una invitación a quedarse un poco más.
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