¿Los volantes pasaron de moda? No, la publicidad aún los necesita para estos casos (pueden ser híbridos digitales)

Frente al avance de lo digital, podríamos afirmar que los folletos publicitarios quedaron en el olvido; sin embargo sería erróneo creer que es así, puesto que, a pesar de que hayan disminuido, siguen vigentes y no deberían ser subestimados.

Si bien la publicidad a través de volantes disminuyó en detrimento de sus primos digitales, los flyers, el papel sigue vigente. El principal cambio radica en su masividad, y su entrega se volvió más selecta, puesto que el dónde se lo entrega es determinante para su alcance.

Si hablamos de materiales impresos están los folletos de marketing (o promocionales), los folletos informativos (brochure) y los volantes (o flyers). Los primeros se centran en un servicio o producto clave de la empresa ligado a una oferta, descuento o promoción (a diferencia del flyer, suele ser de mayor calidad en su impresión),

Los segundos presentan los productos, servicios y valores de una empresa de forma más detallada, también suelen plegarse en forma de dípticos o trípticos; y los terceros se caracterizan por presentar información breve, además de que normalmente son planos, rectangulares, pequeños, lo cual los hace ideales para ser repartidos de paso.

Por ejemplo, un nuevo negocio en el vecindario, hablamos de pequeños emprendimientos, podría valerse de la entrega de volantes para darse a conocer. Así también, publicitar un nuevo servicio, un catálogo de ofertas, las características de un departamento. 

Las posibilidades podrían ser infinitas, todo depende de la creatividad. La clave está en que deben ser distribuidos cerca del negocio o donde se concretará la compra, o bien donde se encuentran los potenciales clientes.

¿Puede hacerse lo mismo con un flyer a través de redes sociales? Sí, se podría, pero se deberá gastar indefectiblemente en publicidad localizada, la cual no garantiza que todas las personas buscadas tengan la red social donde se realizará la pauta. Es aquí cuando el volante gana terreno.

Por otra parte, a diferencia de una publicidad pagada en redes sociales, los volantes impresos carecen de restricciones de palabras, aunque eso no significa que se nos vaya la mano en cuanto al volumen de información. El volante debe estar bien diseñado, sin que esté cargado de texto, también debe incluir imágenes. En síntesis, debe ser fácil de leer y atractivo a la vista.

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Y si se preguntan cómo medir su efectividad, aparte de sentarse a esperar, también es posible al incorporar un código QR que redirija a la web de la empresa, por ejemplo, o que esté linkeado a una página de promoción personalizada. También hay herramientas que proveen la cantidad de escaneos, la fecha y hora, dispositivo utilizado, entre otros datos.

Ahora, por último, pero no por ello menos importante, la cuestión ambiental. Particularmente los volantes suelen ser descartados fácilmente, sobre todo una vez que “se absorbió” la información. Sin embargo, hay materiales amigables con el medioambiente, como el papel Kraft, que no contiene químicos ni colorantes. Hay empresas que ofrecen materiales hechos a partir de papel reciclado, incluso hay un papel germinable, que incorpora semillas, por lo cual, se puede plantar.

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