Rodrigo Nasta de BPR: “Quien quiera emprender no debe dejar de buscar formarse y crecer profesionalmente”

Graduado en la carrera de ingeniería industrial, Rodrigo Nasta se dedica a la industria gráfica dese hace 26 años. Fundador y gerente general de BPR, empresa de materiales publicitarios, considera que la mejor forma de motivar a un equipo de trabajo es que el líder muestre pasión por el trabajo.

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¿Cómo empezó su carrera empresarial?

Mi carrera empezó apenas me gradué en el Colegio Internacional en 1995. Como siempre fui un poco vago para el estudio enseguida me puse a trabajar, primero con mi papá y después también con mi mamá. Entre 1995 y 1996 trabajé en dos áreas, una administrativa y otra de ventas. En 1997 fundé mi primera empresa, BPR, y ahí me puse a gerenciar y gestionar una compañía.

¿Qué obstáculos encontró para desarrollarse como empresario? 

En vez de obstáculos voy a hablar de problemas. En todos estos años y hasta hoy aparecen problemas en mi vida como en la de cualquier empresario, y deben ser tomados con la mayor tranquilidad posible porque para cada problema existen soluciones. Uno debe tener la cabeza fría, actuar de forma inteligente, coherente, y en muchos casos poner el corazón al lado del análisis, tomar decisiones y seguir adelante.

¿Cuál considera que es su mayor éxito como empresario?

Mi mayor éxito como empresario es ver dónde está hoy la gente que pasó por la empresa. Tengo el orgullo de decir que hay quienes trabajaron conmigo y hoy tienen su propia empresa, su propio emprendimiento. Me han agradecido en reiteradas ocasiones la oportunidad que les di y cómo les enseñé.

¿Qué consejo le hubiera gustado recibir cuando estaba iniciando su carrera empresarial y se lo daría a otro empresario ahora?

Que no me tome el trabajo tan seriamente, que en él encuentre diversión, pasión, felicidad y que no lo sienta como un peso en la espalda, que es como yo me sentí cuando empecé y lo único importante era trabajar para ganar dinero, mientras que lo que tiene que ver con la diversión, con la felicidad de hacer las cosas que te gustan no estaban en la ecuación.

Hoy digo que no trabajo para ganar dinero. El dinero es una consecuencia. Yo trabajo para ser el mejor en lo que hago y luego viene el dinero. Pero antes como que lo más importante era el dinero. Esa es la parte que me hubiese gustado que alguien venga y me diga: “quedate tranquilo que todo va a llegar”. Si le ponés ganas, si querés que te salgan las cosas, todo va a llegar a buen puerto.

¿Es el Estado un aliado o un problema para el empresario? ¿Qué le reclamaría?

En mi negocio el Estado no es un aliado pero tampoco un problema. Claro que cuando la economía no está bien, las inversiones bajan y eso hace que vendamos menos, pero considerar al Estado como el mal de mi negocio no es justo porque no dependo de él. Sí es muy importante que nos vaya bien como país porque eso trae nuevas inversiones, y eso, para quienes vendemos comunicación, marketing, publicidad, es dinero.

¿Qué bondades y defectos tiene el empresario paraguayo?

Entre los empresarios paraguayos hay de todo. Detenerme a mencionar bondades y defectos no me corresponde. Sí, algo que me llama la atención son las empresas familiares, cómo la primera generación, un empresario exitoso que hizo fortuna de una manera, tiene la capacidad de hacerse a un lado para que venga la segunda generación. También conozco casos de empresas familiares donde la primera generación no quiere dar el brazo a torcer y la firma se termina achicando o desapareciendo.

El empresario actual ¿debe tener alguna formación profesional relacionada con el mundo de los negocios?

En cuanto a formación profesional puedo hablar con propiedad porque yo no tengo una carrera universitaria, y estoy seguro de que de haberla tenido me hubiese equivocado menos en mi carrera profesional y perdido menos dinero. Es muy importante que una persona se forme y pueda adquirir todo tipo de conocimiento.

Hoy, con la cantidad de opciones que existen, es muy importante que quien quiera emprender y liderar un negocio pueda capacitarse lo más que pueda. Uno puede tomar una capacitación para armado de planes de negocio o para revisión de presupuesto, por ejemplo. Una persona que quiera emprender no debe dejar de buscar cómo formarse y crecer profesionalmente.

¿Un libro que todo CEO o gerente general debería leer al menos una vez en su vida?

No soy de leer mucho, pero si tengo que nombrar un libro que me fascinó fue El factor humano, de John Carlin, que te muestra cómo un deseo termina ayudando a toda una nación.

¿Cuál es su recomendación para mantener a su equipo motivado?

Uno tiene que liderar con el ejemplo, ser el primero en empujar el carro. La gente se va a motivar y te va a seguir si ponés todas las ganas para llegar a los objetivos, si ponés esfuerzo. El equipo se motiva si su líder está motivado, y en mi caso la forma de motivación sigue siendo el amor que le tengo a mi negocio. Me considero uno de los mejores carteleros del Paraguay, mi gente sabe eso y se motiva.

¿Cómo lidia con el estrés que produce la actividad empresarial?

De un tiempo a esta parte aprendí que mi trabajo no puede ocasionarme estrés. Mi trabajo me trae problemas que tienen que ser solucionados, conflictos que deben ser peleados. Pero estrés tiene la gente con un hijo enfermo, con su mamá con algún problema de salud. Eso me ocasionaría estrés, no mi trabajo. 

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La rosa roja (la flor de los enamorados, por excelencia), objeto de la globalización

(Bernard Calas, Université Bordeaux Montaigne) Una rosa roja puede simbolizar muchas cosas. En San Valentín, para muchos se convierte en un signo de amor, una muestra de ternura. Es la flor de los enamorados por excelencia. En Rusia también se regala a las madres el 8 de marzo como muestra de reconocimiento por su labor doméstica. Pero para el geógrafo, la rosa roja es también un marcador de la globalización. Es probable que la rosa que se regala o se recibe el 14 de febrero proceda de invernaderos situados en los trópicos, o incluso en el ecuador, más concretamente en Kenia, Etiopía o Ecuador.