“Se está viendo un repunte de la inversión en la región. En Paraguay esto se percibe como una nueva ola en construcción”

Según estimaciones del Banco Itaú, el PIB paraguayo alcanzará un crecimiento del 4,3% en 2025, levemente por encima de la tasa de crecimiento potencial. Mientras que el tipo de cambio cerraría en torno a G. 7.750 por dólar a fines de este año. Así lo señaló Andrés Pérez, economista jefe para América Latina de Itaú, al presentar las proyecciones de la entidad.

Andrés Pérez, economista jefe para América Latina de Itaú y Raúl Luraghi, director de Mercados de 
Itaú
Andrés Pérez, economista jefe para América Latina de Itaú y Raúl Luraghi, director de Mercados de Itaú

En medio de un escenario internacional marcado por la incertidumbre en torno a los aranceles y a los giros en la política económica de Estados Unidos, Pérez advirtió que, aunque la actividad mundial muestra una desaceleración, lo hace a un ritmo más gradual de lo esperado y los temores inflacionarios se han postergado.

En el caso de Paraguay, Itaú pronostica que la economía se expandirá 4,3% este año. “La tasa de crecimiento potencial de la economía estaría en torno al 3,5% o 4%. Es decir, que estarían creciendo algo por encima de la tasa de crecimiento potencial, impulsados por el desempeño favorable de distintos sectores”, añadió. Para 2026, el crecimiento se moderaría y rondaría el 3,5%.

Pérez aclaró que este crecimiento por encima del potencial no representa un riesgo de desequilibrios macroeconómicos, sino una fase natural del ciclo económico. “Estamos en la parte alta del ciclo, lo que es normal en economías que atraviesan momentos de expansión”, indicó. Agregó que el verdadero desafío para la región es impulsar políticas que permitan sostener tasas de crecimiento más elevadas de manera duradera, evitando acumular desequilibrios que luego resulten costosos de corregir.

Otro indicador mencionado por la entidad fue el tipo de cambio. En los últimos meses, el dólar registró una depreciación frente al guaraní, llegando a cotizar a G. 7.100 a la compra y G. 7.220 a la venta en el mercado minorista. Este comportamiento, de menor fortaleza del dólar, se observó en diversas monedas; sin embargo, en Paraguay se dio una apreciación más rápida del guaraní, lo que “contrasta con la dinámica que hemos visto en las monedas de otras economías de la región”, señaló Pérez.

Con este escenario, estiman que el dólar volvería a apreciarse y cerraría el año en torno a G. 7.750. Respecto a este comportamiento, Pérez afirmó que, en general, cuando se producen movimientos tan bruscos del tipo de cambio, se asocian a giros en los flujos del mercado local. “Especialmente contrasta con lo que uno observa en esos mismos momentos en otras monedas. Yo creo que tiene que ver más con flujos locales que con fundamentos internacionales”, acotó.

Por su parte, Raúl Luraghi, director de Mercados en Banco Itaú, explicó que esos flujos locales se vinculan al contexto internacional del dólar frente a la canasta de monedas. En Paraguay, el mercado cambiario está muy influido por el cobro de las agroexportaciones en el primer semestre y por la mayor importación que se concentra en el segundo semestre. Es decir, el impacto en cada país varía de acuerdo con su propia coyuntura.

Liquidez en el mercado local

El sector financiero paraguayo atraviesa un proceso marcado por la preferencia de los agentes económicos hacia el guaraní en los últimos 12 meses, debido a tasas de interés relativamente altas frente a la moneda estadounidense. Esto generó una “sensación de escasez” de guaraníes, encareciendo el crédito en moneda local y llevando a las empresas a dolarizar parte de sus operaciones.

Sin embargo, el Banco Central del Paraguay fue liberando progresivamente reservas en letras y depósitos, inyectando circulante y contribuyendo a estabilizar la situación. “Hoy la percepción es que hay más guaraníes en el mercado y que la presión sobre las tasas locales empieza a moderarse”, afirmó. Aun así, los préstamos corporativos continúan siendo caros, con tasas en dos dígitos, lo que provocó un shock temporal, aunque con tendencia a normalizarse a medida que los flujos se reacomodan entre monedas.

Luraghi explicó que esta dinámica de liquidez también impacta en el tipo de cambio local. La dinámica de tasas, la preferencia temporal por el guaraní y la posterior migración hacia créditos en dólares impactaron en la disponibilidad de liquidez en moneda local, y también ejercieron presión directa sobre la cotización del dólar.

 

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