Sobrecostos del transporte fluvial pueden incidir en la suba de precios o en la caída de ingresos para exportadores

Las dificultades hidrológicas se suman a las dificultades comerciales, y nos dejan ante un panorama poco favorable para las empresas importadoras y exportadoras, sin obviar que esto afecta finalmente a los consumidores finales, con subas de precios o demoras en el abastecimiento de productos. “La situación es atípica y se esperan más lluvias para mejorar las condiciones”, explicó Guillermo Ehrecke, presidente del astillero La Barca del Pescador.

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El bajo nivel de los ríos −Paraná y Paraguay− acarrea inconvenientes logísticos y financieros en todas las cadenas industriales o comerciales, “ya que estos sobrecostos pueden eventualmente reducir las ganancias de los exportadores o incidir en la suba de precios en tiendas o supermercados, a causa de que las importaciones terminan siendo más costosas. La situación es atípica, ya que no se vivía una situación similar hace bastante tiempo”, mencionó Ehrecke.

"La situación del COVID-19 se suma a la importante bajante de los ríos, y esto hace que sea difícil operar con normalidad. El virus impacta mayormente en las importaciones, especialmente de productos provenientes de Oriente, la mayoría de China, en distintos segmentos. Y en el tema de las exportaciones el inconveniente más grave, es el tema del estiaje que está frenando la navegación fluida de las embarcaciones”, señaló.

Ehrecke comentó que, en la zona de Pilar, existen unos 25 convoyes con sus respectivas barcazas que están pasando lentamente por turno en este tramo. Un convoy de su firma que tiene unas 20 barcazas está pasando a un ritmo máximo de seis barcazas por día a través de los remolcadores. 

Esto demuestra el nivel de complicación, puesto que se pierde tiempo en el traslado, se consume mayor cantidad de combustible, se gasta más en alimentación y en días operados de los trabajadores, las embarcaciones no se trasladan a su capacidad plena y otros detalles que generan un costo adicional, según Ehrecke

"Además existen 23 convoyes en la zona que están viviendo la misma situación. Por eso, es bastante complejo el panorama", agregó.

Según el referente, tanto en el río Paraná como en el río Paraguay se requiere una altura mínima de 3 metros sobre el hidrómetro para tener una navegación normal de las embarcaciones, pero que casi todos los tramos están 2 o más metros por debajo de este ideal. 

Los trabajos de dragado no son suficientes, ya que la solución es que se registren copiosas lluvias y que, en el caso del Paraná, se espera que las represas hidroeléctricas de Brasil no sigan reteniendo los pasos, argumentó el expresidente del Centro de Armadores Fluviales del Paraguay (Cafym). 

"Por algún lado, estos sobrecostos llegan al productor en los casos de exportaciones y al consumidor en los casos de importaciones", subrayó.

Flota

Paraguay posee la tercera flota más importante a nivel mundial, y se hace cargo de casi el 90% de las exportaciones de la región. Moviendo así el comercio de Argentina, Brasil, Bolivia, entre otros países. 

"Hay muchas embarcaciones que están varadas por falta de cargas y por el bajo nivel de los ríos", afirmó.

Si bien no se tienen datos precisos, la flota paraguaya tiene cerca de 3.500 barcazas y unos 300 remolcadores en operación, detalló Ehrecke.

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