Casi 90% de los consumidores prefieren comprar en efectivo (y lo seguirán haciendo por esto)

Gonzalo Peña, director de la agencia argentina de investigación de mercado OH! Panel, realizó una encuesta sobre las perspectivas del uso de efectivo en estos tiempos de pandemia. “Los resultados demostraron la relevancia que tiene el dinero físico en nuestra economía y también que los comercios no están aún preparados para sumarse a una administración centrada en las compras con tarjetas o transferencias bancarias”, explicó el analista.

“En el contexto de la pandemia, nos interesó determinar cómo se comportó el mercado en cuanto a sus transacciones y el papel que tuvo el uso del dinero en efectivo. Por eso, hicimos esta encuesta en cuatro países, que son Argentina, Paraguay, Chile y Uruguay”, indicó el director de OH! Panel, que se especializa en investigación de mercado online.

En el caso local, los resultados arrojaron que el 88% de los paraguayos considera que el dinero en efectivo impulsa la economía y es visto como el medio de pago preferido, sin discusión. Esto por su costo cero en las transferencias y por la baja capacidad de bancarización de la ciudadanía”, expuso.

El efectivo se utiliza especialmente en las despensas o tiendas de cercanía, para la recarga de tarjetas de transporte público o saldo de telefonía, carga de combustible, entre otras operaciones, según Peña. Tan importante es el efectivo en nuestro sistema, que 3 de cada 4 participantes señalaron que si se deja de utilizar efectivo en las transacciones, quedarían fuera del sistema financiero.

“En los cuatros países los encuestados afirman que el efectivo ayudará a la reactivación económica post pandemia, pero en el caso de Paraguay sobresale que el 83% de los encuestados mencionaron no estar en condiciones de dejar de utilizar el efectivo y el 80% relaciona su utilización como sinónimo de crecimiento económico”, señaló.

Debido a la preponderancia del dinero físico, otros sistemas de pago son poco utilizados, tal es el caso de las tarjetas de débito (16%), billeteras electrónicas (14%), tarjetas de crédito (4%) y homebanking para transferencias (3%).

No obstante, Paraguay registra los niveles más altos de utilización de billeteras electrónicas y efectivo, y ocupa el último puesto en compras con tarjetas de débito.

“Este comportamiento guarda relación con el nivel de penetración de internet y productos financieros en los hogares. Esto condiciona el acceso a estos medios digitales y también lo referente a las estructuras de pago con estos productos, a tal punto que el 83% de los comercios más pequeños señaló que prefiere operar con dinero y que esto resulta más conveniente porque no se les descuentan comisiones en ningún caso”, afirmó.

Además de todo lo citado, clientes y empresas siguen prefiriendo negociar con efectivo porque no se aplican comisiones, se sienten más seguros con este sistema “y como muchos de los clientes no están bancarizados en ciertos sectores, no tiene sentido aplicar costos adicionales (pos o mantenimiento de cuentas bancarias)”, expresó.

“Probablemente en los siguientes meses aumente el uso de los medios digitales de pago, pero esto no significa que el efectivo dejará de ser el medio preferido de todos los paraguayos”, remarcó.

Tu opinión enriquece este artículo:

Cuando la IA lava activos: la investigación de un abogado paraguayo que pone a Europa a debatir quién responde por el delito

(Por NL) El desarrollo de la inteligencia artificial en las películas parecía algo muy futurista; sin embargo, hoy forma parte del debate jurídico internacional. Los sistemas de inteligencia artificial capaces de decidir, aprender y ejecutar maniobras de lavado de dinero sin que una persona intervenga en cada operación obligan a replantear uno de los principios básicos del derecho penal: ¿quién es el responsable cuando el delito lo ejecuta un algoritmo? Esa fue la pregunta que el abogado paraguayo José Fernández Zacur llevó al Congreso Internacional sobre Prevención y Represión del Lavado de Activos, en la Universidad de Santiago de Compostela, España, donde presentó una investigación que despertó el interés de algunos de los principales penalistas de Europa.