Moreno insistió en que proyectos como el Tren de Cercanías, al igual que rutas, hospitales, viviendas, alcantarillados o redes de saneamiento, deben ser entendidos como inversiones estratégicas que multiplican el desarrollo. Desde su perspectiva, la discusión sobre el tren debe partir del reconocimiento de que Paraguay necesita con urgencia infraestructura moderna para sostener su crecimiento demográfico y económico.
“Cualquier infraestructura, ya sea vial, sanitaria o de transporte, siempre es vista con buenos ojos desde el sector. Acá, de alguna manera, deberíamos enfocarnos en el significado de construir, invertir y apostar por la infraestructura nacional”, aseguró. Agregó que el debate nacional debe migrar hacia un enfoque macro, entendiendo que cada obra tiene un impacto directo en la productividad y en la calidad de vida de los ciudadanos.
Uno de los puntos centrales abordados por Moreno fue el creciente interés internacional en Paraguay. Con inversiones extranjeras activándose en diversos sectores, incluida la participación de capital emiratí en el Tren de Cercanías, el país tiene una oportunidad histórica para posicionarse como un destino confiable para industrias y desarrolladores.
“Hoy los ojos del mundo están puestos en Paraguay. Y si los inversores quieren venir, debemos ofrecerles infraestructura, acceso vial, energía eléctrica y buenas condiciones para operar”, enfatizó. Mencionó especialmente el caso del Chaco, región hacia donde se está desplazando gran parte del interés industrial internacional.
Moreno subrayó la importancia de la Ruta Bioceánica, que unirá Brasil con el Pacífico atravesando el territorio paraguayo y que ya comienza a dinamizar actividades productivas. Sin embargo, aseguró que su aprovechamiento pleno dependerá de la capacidad del país para construir vías de acceso paralelas, rutas complementarias y servicios básicos que permitan capitalizar este corredor logístico.
En este contexto, el Tren de Cercanías surge como una solución a los problemas de movilidad urbana, pero también como un catalizador de desarrollo económico. Aunque Capaco aún desconoce en detalle el modelo constructivo que adoptará el Gobierno, el gremio considera que este tipo de proyectos abre oportunidades para empresas locales, tanto de forma directa como indirecta.
“Desconozco cómo piensan encarar el proyecto y qué posibilidades tendremos las empresas nacionales de aportar nuestro grano de arena y participar de esta gran obra. Tenemos el antecedente de lo que fue el fallido Metrobús, que es otro pulmón que necesitamos oxigenar a través de un transporte eficiente. Para ello, hay que invertir en infraestructura vial y en otros proyectos, y conformar una mesa de trabajo entre todos: sociedad civil, Gobierno, constructoras, comercio e industria, porque todos estamos sentados en el mismo barco”, detalló.
Al evaluar la situación actual del sector de la construcción, Moreno diferenció entre el dinamismo del área privada y la fragilidad del área pública. Señaló que proyectos de viviendas, oficinas, hoteles y desarrollos inmobiliarios muestran una actividad sólida y en crecimiento. “El 2025 cerró con buenos números en el sector privado; fue lo que sostuvo a la construcción”, afirmó.
No obstante, la realidad es distinta para las empresas que dependen de obras públicas. Según Moreno, firmas grandes, medianas y pequeñas atraviesan un momento delicado debido a atrasos en los pagos, certificaciones pendientes y un apoyo financiero insuficiente por parte del Estado.
“Creo que hoy estamos en un momento delicado, teniendo en cuenta que las empresas constructoras que se dedican a las obras públicas —grandes, medianas y, principalmente, las pequeñas— están pasando por dificultades por falta de cobros y certificados pendientes. El trabajo que corresponde hacer entre los gremios y las autoridades es ajustar esos números para que las empresas puedan seguir aportando y entregando obras de calidad. Ese es el gran desafío que tenemos para este 2026”, advirtió.
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