“El rubro gastronómico es muy versátil. Podés tener muchas ventas online, pero al mismo tiempo un local vacío. El desafío real es cómo elevar el porcentaje de facturación diaria”, explicó Bogado. Su enfoque se basa en que el contenido no debe ser solo entretenimiento, sino también una herramienta directa de venta. “El video que se tiene que viralizar no tiene que ser un sketch gracioso, sino un video de venta”, afirmó.
El método que aplica Bogado combina contenido orgánico con pauta segmentada. “El objetivo es implantar una semilla en el cerebro del cliente para que el producto se perciba como atractivo antes de que exista intención de compra”. Para ello, se utiliza contenido “food porn”, piezas visuales centradas en la textura, el color y la experiencia sensorial del alimento. “No queremos vender entradas. Queremos que la persona vea el producto y diga: ‘qué rico que se ve esto’”, detalló Bogado.
Una vez instalada esa percepción, la estrategia avanza hacia la conversión con videos UGC (User Generated Content), donde los propios colaboradores del local o clientes recrean experiencias de consumo. “En lugar de contratar influencers, hacemos que el personal del local sea su propio influencer. Eso ayuda a humanizar la marca”, señaló.
El impacto de esta metodología se refleja en cifras. Uno de los casos mencionados por Bogado es el de Granja Kim , un local que pasó de facturar G. 50 millones los domingos a más de G. 104 millones en apenas cuatro horas de servicio. “Lanzamos una campaña que alcanzó más de tres millones de visualizaciones en 72 horas. Todo el contenido tenía oferta al final y diferenciales claros del negocio”, explicó.
Otro caso fue el de Il Mostacho. “Con todos seguimos la misma secuencia: primeramente implantar en el cerebro del cliente la semilla de que nuestro producto es rico. Generamos una campaña de pauta en un radio de 5 kilómetros a la redonda, sin ánimo de venderle directamente a la gente. Solamente para que vean y lleguen al perfil diciendo: ‘qué rico que esto se ve’”, dijo Bogado.
Para Bogado, la gastronomía ya no se vende solo por sabor, sino también por la historia. “El producto tiene que estar anclado a una historia. No basta con mostrarlo bonito”, sostuvo. Un ejemplo de ello fue la campaña desarrollada para Chempanas, una marca argentina que ingresó al mercado paraguayo con ciertas resistencias culturales. En lugar de competir únicamente con el producto, la estrategia se basó en contar su origen y trayectoria.
“Contamos que venían de Argentina, que trabajaron años en su receta. La historia le da peso al producto”, explicó. Este enfoque, según el especialista, permite generar una conexión emocional con el consumidor, un factor importante en un mercado con múltiples opciones similares.
Si bien los creadores de contenido juegan un rol importante en la visibilidad de los negocios, Bogado advirtió que su impacto es principalmente temporal. “Un influencer puede generar un pico de ventas por una semana, pero después cae”, señaló.
En experiencias como la de American Roll, “su pico de venta fue de G. 6.000.000 y fue bajando hasta el punto en el cual hoy están facturando G. 500.000. Entonces, ¿es inteligente contratar un influencer? Sí, entendiendo que va a tener un pico de venta. Ahora, pensando a mediano y largo plazo, es muy complicado. Para poder levantar un negocio con influencers, tenés que contratar por lo menos 3 o 4 por mes para mantenerlo sostenible en números hacia arriba”, puntualizó.
Por eso, Bogado desarrolló su propio canal de contenidos gastronómicos, denominado “Comer.PY”, como una forma de generar influencia interna y controlar la narrativa de los negocios con los que trabaja.
Bogado enfatizó que la operación interna de los locales es clave para sostener cualquier crecimiento. “Podés explotar en ventas con un influencer, pero si tu logística no está preparada, la experiencia del cliente se cae y el negocio sufre”.
Según su análisis, uno de los principales problemas del sector gastronómico en Paraguay es la desconexión entre la inversión en marketing y la capacidad operativa del negocio. Para quienes recién ingresan al rubro, Bogado recomendó priorizar la constancia por encima de la perfección.
“La gente agradece lo orgánico. Hoy funciona más un dueño mostrando su producto todos los días que una campaña altamente producida sin conexión real”, concluyó.
Tu opinión enriquece este artículo: