Cada año se desperdician 1.300 millones de toneladas de comida en todo el mundo

Según la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), aproximadamente un 30% de los alimentos producidos para el consumo humano en todo el mundo se pierde o desperdicia cada año, problema que a su vez acarrea perjuicios económicos a los países. Te contamos sobre la política que implementaron algunos países con el fin de aprovechar mejor los recursos.

Cuando hablamos de pérdidas nos referimos principalmente a las que suceden durante la producción, poscosecha, almacenamiento y transporte de los alimentos, mientras que el desperdicio es el descarte o uso alternativo de alimentos que son seguros y nutritivos para el consumo humano.

De acuerdo a la FAO, el desperdicio del 30% de los recursos alimenticios del mundo equivale a 1.300 millones de toneladas de comida, US$ 1 billón en costes económicos, cerca de US$ 700.000 millones en costes ambientales y alrededor de US$ 900.000 millones en costes sociales, teniendo en cuenta casi 1.000 millones de personas de la población mundial pasan hambre y que para la producción nos beneficiamos del medio ambiente.

En Europa, uno de los hechos con más repercusión en 2016 fue la decisión del gobierno francés de prohibir a los supermercados tirar la comida a los basureros, bajo una multa de 75.000 euros y dos años de cárcel en caso contrario. Con esta disposición, todos los alimentos deben ser recolectados y distribuidos posteriormente.

Además, recientemente el primer ministro francés, Édouard Phillipe, anunció que el país prohibirá la destrucción de productos no vendidos, de esta manera busca promover la donación y el reciclaje.

Conforme a un estudio del 2014 de la Cámara de los Lores del Parlamento Británico, solo en Francia se tiraban 7 millones de toneladas de alimentos, de los cuales un 67% era por parte de los propios consumidores y el resto de restaurantes y supermercados. A nivel continental, el mismo estudio expuso que 89 millones de toneladas de alimentos se tiran en la Unión Europea y se estima que en todo el mundo el 30% y 50% de los alimentos elaborados no llegan a ser consumidos.

En cuanto a Latinoamérica, en 2016 varios países de la región establecieron compromisos para solucionar la problemática de las pérdidas y desperdicios de alimentos, entre ellos leyes y normativas, publicados en un informe de diciembre del 2017 por la FAO.

En Argentina, el proyecto de ley 3890-S-2017 de octubre de 2017 propone la modificación del artículo 9 de la Ley 25.989 “Régimen Especial para la donación de alimentos”, con el objetivo de dinamizar la entrega de alimentos en buen estado por parte de empresas, productores y otros actores sociales vinculados a la cadena alimentaria.

Brasil por su parte, con el proyecto de ley del senado N°738 de noviembre de 2015, sugiere la disminución del desecho voluntario de los residuos de alimentos mediante campañas educativas y de información para los consumidores y a través de medidas que permitan a los productores y mayoristas organizar de manera eficiente los suministros de alimentos frescos.

En Chile, el proyecto de ley 10841-11 de agosto de 2016, plantea modificar el Código Sanitario de Alimentos del Ministerio de Salud para regular el manejo de los alimentos que no se comercializan y busca agregar al Artículo 104 los incisos tercero y cuarto: “Se prohíbe la destrucción o eliminación de alimentos que, no pudiendo ser comercializados por defectos de embalaje, envases dañados o defectuosos, o proximidad de la fecha de vencimiento, se encuentran aptos para el consumo o el uso humano; los supermercados tendrán la obligación de donar a instituciones de caridad los alimentos que se encuentren en las circunstancias referidas en el inciso precedente”.

Iniciativas nacionales

En Paraguay se encuentra la Fundación Banco de Alimentos, miembro de la Global FoodBanking Network. A esta organización las empresas pueden donar alimentos o productos que pierden valor comercial. También está Mboja’o, que disminuye el desperdicio de alimentos generado en el sector gastronómico, rescatando los que se encuentran en perfecto estado para el consumo y trasladándolos a comedores sociales en los que pueden ser reaprovechados.

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