Dra. Mykurẽ: la joven que empezó una cruzada para derribar los prejuicios hacia las zarigüeyas

La Asociación de Zarigüeyas del Paraguay es una entidad sin fines de lucro, localizada en San Bernardino, creada para rehabilitar a las zarigüeyas que fueron atacadas por perros, humanos o fueron atropelladas. También cuidan a los animalitos que quedaron huérfanos luego de que sus madres fueran atacadas.

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Loiken Knöpfelmacher es conocida como la Doctora Mykurẽ (zarigüeya en guaraní) y en su perfil se describe como rehabilitadora de myku y niñera de huérfanos. Ella se encuentra al frente de esta asociación, que cuenta con el apoyo de voluntarios y estudiantes, y no recibe ningún tipo de financiación de empresas o del Estado. Recordó que, en algún momento, en su casa había unas 200 zarigüeyas huérfanas bajo sus cuidados.

“Acabamos de formar la asociación, recién firmamos los papeles en escribanía, aún no estamos trabajando mucho porque no salieron todavía los documentos, pero nos dedicaremos a lo que estamos haciendo ya ahora, es decir, rehabilitación de las zarigüeyas y el cuidado de los animalitos, las zarigüeyas huérfanas. No hacemos rescates, porque para eso ya se debe tener otro respaldo económico para solventar gastos de vehículos. Todos los que están en la asociación trabajan o son estudiantes y no tenemos horarios disponibles para dedicarnos a los rescates”, comentó Loiken, quien está por finalizar la carrera de Veterinaria.

Las zarigüeyas es un mamífero marsupial -el único de este tipo en Paraguay- y que, a pesar de su parecido, no guarda ninguna relación con los roedores. Se trata de un animal omnívoro y de hábitos nocturnos. Es capaz de habitar en las llanuras, selvas, montes, sabanas, esteros, bosques, lagunas, pantanales, y alturas de hasta 4.000 metros.

Las zarigüeyas se alimentan de insectos, cucarachas, alacranes, aunque también comen frutas y plantas. Algunas comen gallinas, pero son las que tienen un comportamiento caníbal desde bebés (quieren comerse a sus hermanos), sin embargo, Loiken aclaró que estos casos representan a una minoría, “uno de cada 30 aproximadamente”, agregó.

“Son animales sumamente indefensos que están destinados desde que nacen a correr peligro, porque la gente no se informa, no hay capacitaciones, la sociedad no está preparada para convivir con estos animales silvestres. Tenemos que saber que debemos cuidarlos, porque ellos ya no tienen hábitat, porque todo lo que es área urbana va creciendo cada año y la naturaleza va disminuyendo. Entonces estos animales se van adaptando a nuestra forma de vida, por eso tenemos que saber que en nuestro patio vamos a encontrar zarigüeyas. Hoy el patio de nuestras casas ya forma parte de su hábitat”, explicó. 

Es así que este animal silvestre cambió los bosques y la alimentación a base de frutas e insectos, por los restos de basura así como insectos caseros. Loiken señaló que las zarigüeyas van a convivir con nosotros, así como las lagartijas, los murciélagos o las palomas. “Por eso, ellos no necesitan rescate cuando están en nuestro jardín”, acotó. 

“La mayoría de los animalitos que llegan a nosotros son huérfanos, ya que la madre fue atacada por perros. Este año no estoy viendo tantos maltratos por humanos, mejoramos; la mayoría de los problemas son con los perros. Los animalitos que recibimos tienen que ser atendidos por un humano para alimentarse cada dos horas con leche sin lactosa. También tenemos animales que fueron atropellados, pero hay algunos que fueron macheteados por humanos. La recuperación de ellos es bastante lenta y en algunos casos no se recuperan”, indicó.

Loiken dijo que no llevan un conteo de las zarigüeyas rescatadas, pero llegaron a tener más de 300 al mismo tiempo, repartidas con los voluntarios de la Brigada Mykurẽ. Estima que alrededor de 1.000 animales fueron reinsertados en su hábitat. 

“Cabe destacar también el apoyo de los doctores Nelson Scappini y Jorge Miret con quienes estamos realizando trabajos de investigación en las zarigueyas. Analizamos en total a 54 de ellas”, destacó.

Financiación 

La presidenta de la asociación dijo que no reciben ningún apoyo financiero, tampoco lo buscaron hasta la fecha, pero afirmó que en algún momento lo necesitarán. Sostuvo que las jaulas son costosas y los animales no pueden estar entre varios en una jaula. Además, la alimentación en cautiverio es costosa y todo lo financian sin ayuda externa. 

“Realizamos charlas gratuitas, pero ahora estamos pidiendo ayuda y aportes para nuestro combustible, peajes y para mandar a hacer más jaulas”, concluyó. Para más información, contactar al (0981) 888-088.

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