Uno de los aspectos más destacados de este 2024 es el incremento significativo en las exportaciones de la industria maquiladora, que alcanzaron los US$ 1.017 hasta noviembre, representando un incremento de US$ 93 millones con respecto al mismo período del año anterior.
De acuerdo con la viceministra, este aumento refleja la solidez del sector y la confianza que las empresas tienen en el mercado paraguayo. “Lo que estamos viendo es una economía que sigue creciendo, con un sector industrial que muestra estabilidad y proyección hacia el futuro”, comentó Méndez.
El 83% de las exportaciones de las industrias maquiladoras se concentran en los rubros de autopartes, confecciones, productos alimenticios, aluminio y plásticos, consolidando a Paraguay como un jugador clave en la manufactura de productos de alto valor agregado. Además, el sector agroindustrial sigue siendo uno de los pilares fundamentales de la economía nacional, con una creciente demanda de aceites de soja y maíz, esenciales para la producción de biodiesel y etanol.
A nivel de empleo, las industrias maquiladoras han mostrado un crecimiento notable. En noviembre de 2024, se registraron 586 nuevos puestos de trabajo, elevando el total de empleos en este sector a 29.357. La viceministra resaltó que el 71% de estos empleos están concentrados en áreas de confecciones, autopartes, servicios intangibles, plásticos y productos químicos. De estos, el 44% son ocupados por mujeres, lo que refleja un avance significativo en la inclusión y la equidad de género en la industria.
De cara al 2025, destacó varios proyectos clave que se están implementando para seguir impulsando la competitividad y la sostenibilidad en el sector industrial. Entre ellos, la inversión en el Chaco paraguayo, un área estratégica para el resurgimiento de la producción textil, específicamente en el rubro de la fibra de algodón. Este sector, considerado fundamental para la sustitución de importaciones, ha experimentado un auge en los últimos años, gracias a políticas públicas que favorecen la inversión y el fortalecimiento de la infraestructura productiva.
Asimismo, las políticas de fomento a la agroindustria, como la ley de mezcla de combustibles, continúan dando resultados positivos, permitiendo una mayor incorporación de aceites vegetales en la producción de biodiesel y etanol. Esto no solo beneficia a la industria del biocombustible, sino que también contribuye a la diversificación de la economía paraguaya.
Uno de los pilares fundamentales de la estrategia del Gobierno es el fomento a la creación de empleo juvenil y la capacitación en sectores clave de la economía. La viceministra mencionó que uno de los enfoques más importantes para 2025 será la creación de una masa laboral joven, con un enfoque en la inclusión social y el desarrollo de habilidades que permitan a las nuevas generaciones integrarse al mercado laboral de manera efectiva. “Nuestro compromiso es generar las condiciones necesarias para que los jóvenes encuentren oportunidades de empleo y desarrollo dentro de un sector productivo que está en pleno crecimiento”, afirmó.
Además, el sector servicios, que ha mostrado un aumento constante en la contratación, continúa siendo un motor clave para la economía, especialmente en áreas como la construcción, servicios intangibles y el comercio. “La sinergia entre la industria, los servicios y el sector agropecuario es lo que genera un crecimiento económico integral y sostenible”, expresó Méndez.
“Paraguay está preparado para enfrentar los desafíos del futuro con una economía sólida, una industria fuerte y un compromiso continuo con la innovación y la sostenibilidad. Estamos convencidos de que el crecimiento que estamos viviendo hoy se consolidará aún más en los próximos años”, concluyó la viceministra.
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