Cómo y a quién vender en 2025: la publicidad enfrentará un escenario con diversidad de públicos y comunicación focalizada

Según Alicia Islas, directora creativa de Ojo de Pez, vivimos en una época de transición donde coexisten tres públicos muy diferentes, cada uno con necesidades y estilos particulares. Identificarlos y encontrar el lenguaje apropiado para cada uno será decisivo para lograr una conexión exitosa. Este fue el eje central de la conferencia sobre tendencias del mercado publicitario en 2025, brindada por los profesionales de Ojo de Pez.

En el próximo año, coexistirán tres públicos con características específicas. El primero es la Generación Z (también conocida como centennials o nativos digitales, nacidos entre 1997 y 2012). Este grupo prefiere contenido visual descontracturado, incluso “imperfecto” o poco elaborado, divertido, sin poses ni filtros. “Se van si algo no les gusta. Hablan más con fotos que con textos, y el medio más efectivo para conectarse con ellos es la vía pública”, explicó Islas.

El segundo segmento corresponde a la Generación Millennial (nacidos entre 1981 y 1996). Este público integra tanto los canales digitales como los tradicionales y opta por una comunicación más pulida y estructurada, con filtros y poses que transmiten perfección. “Comenzaron como nómadas digitales, pero también tienen experiencia con lo analógico. Integran todos los canales”, añadió.

Por otro lado, la Generación Senior (o Generación X, nacidos entre 1965 y 1980) mantiene una fuerte conexión con la radio y la prensa escrita, aunque cada vez se integra más al mundo digital, tanto consumiendo como creando contenido. La experta señaló que en 2025 el 37% del público tendrá 55 años o más, convirtiéndolo en un segmento al que se debe prestar atención.

Islas enfatizó que no es posible adoptar un enfoque único para estos tres públicos. “Las diferencias en el lenguaje son demasiado marcadas, por lo que es fundamental desarrollar estrategias de comunicación específicas para cada segmento”, afirmó.

Sin embargo, destacó que el foco debe estar en la Generación Z, la menos conocida y caracterizada por su deslealtad hacia las marcas, debido a su bajo poder adquisitivo. “Aunque puedan tener una conexión emocional con una marca, optarán por la más económica. Lo interesante es que en el futuro tendrán mayor poder adquisitivo, lo que favorecerá a las marcas que ya hayan establecido una conexión con ellos”, puntualizó.

En 2025 será crucial prestar atención a la omnicanalidad, un concepto que ha evolucionado desde la aparición de lo digital. Antes significaba estar presente en medios digitales y tradicionales, pero hoy se trata de integrar experiencias dinámicas y medirlas con precisión. “Los medios deben trabajar en conjunto, no de forma aislada. Las campañas que integran un mix omnicanal aumentan el retorno de inversión en un 40%”, destacó.

Asimismo, el audiovisual continuará siendo clave, ya que la distinción entre televisión y streaming prácticamente ha desaparecido. “No solo las personas mayores ven televisión; el consumo ha evolucionado hacia una trinidad audiovisual: televisión, streaming y streaming de contenido televisivo”, agregó.

Un ejemplo de esta tendencia es cómo canales como Telefuturo combinan transmisiones televisivas con contenido interactivo en streaming para captar audiencias diversas. En el ámbito deportivo, las transmisiones de fútbol ahora incluyen reacciones pospartido, demostrando el dominio del video en el mercado del entretenimiento.

Islas también señaló que algo similar ocurre con la radio. “Es la era del videopodcast, al que están migrando los podcasts tradicionales. Los programas de radio están adoptando el formato de video, ya que es lo más consumido actualmente”, comentó.

Otra tendencia importante es la sostenibilidad, una práctica que las marcas han trabajado durante años, pero que ahora requiere atención especial al greenwashing. Según Islas, las empresas deben abordar la sostenibilidad con seriedad. “No basta con tener un producto 'menos malo'. Si vas a declararte sostenible, todos los aspectos de tu empresa y procesos deben ser realmente sustentables y estar respaldados con certificaciones”, advirtió. De lo contrario, caer en el greenwashing puede dañar la credibilidad de la marca.

En cuanto al diseño, el color del año será el Mocha Mousse, en un contexto dominado por dos corrientes principales: un minimalismo audaz y el uso de colores llamativos. Según Islas, conocer a profundidad al público objetivo es esencial para elegir la dirección estética más efectiva. “Es importante jugar con estas tendencias teniendo en cuenta a quién te diriges y diferenciarte en base a ello”, concluyó.

 

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