Alexander Kent, presidente de la Asociación Paraguaya de Golf, destacó la magnitud del evento y la responsabilidad que implica ser sede de una competencia de esta envergadura. “Tenemos a la élite de la élite compitiendo aquí. Los jugadores llegan tras un riguroso proceso de clasificación en sus respectivos países, donde deben destacarse entre 70 a 100 participantes para obtener su lugar en este certamen”.
El torneo es también una instancia clave para los jugadores, ya que, además del título sudamericano, otorga cupos para el Mundial de Golf en Japón: dos para la categoría masculina y uno para la femenina. “Esto genera enormes expectativas para el golf junior, que hoy en día es el escalón más alto dentro del nivel amateur”, agregó.
Para recibir a los mejores jugadores de la región, la organización del torneo realizó un gran esfuerzo logístico y de preparación. El evento se lleva a cabo en el exclusivo Paraná Country Club, que ha superado las exigencias con una cancha en óptimas condiciones y servicios hoteleros de primer nivel. “Es una sede ideal para este tipo de torneos”, afirmó Kent.
A pesar de no ser un deporte masivo en el país, el golf experimentó un crecimiento significativo, especialmente entre los jóvenes. “Hace 10 o 15 años, se asociaba más con adultos, pero hoy la participación juvenil aumentó considerablemente”, explicó Kent. En los últimos tres años, la cantidad de golfistas en Paraguay se duplicó, lo que impulsó el desarrollo de academias y llevó a los clubes a incrementar su oferta para nuevos jugadores.
El objetivo es seguir fomentando la práctica del golf y alcanzar niveles de participación similares a los de los países más desarrollados en la disciplina. “Hoy tenemos entre 1.500 y 2.500 golfistas activos, pero aspiramos a llegar a los 10.000 en el futuro” dijo.
La Asociación Paraguaya de Golf trabaja en conjunto con los clubes y la R&A (ente rector del golf mundial) para impulsar estrategias de crecimiento. Una de las iniciativas más exitosas fue la promoción del golf femenino, con clases gratuitas, torneos exclusivos y un circuito de competencias que ha logrado atraer a muchas mujeres al deporte.
También se desarrolló un "tour de iniciación" dirigido a niños de entre 5 y 11 años, en el que pueden comenzar a competir en un ambiente amigable y sin la presión de torneos más exigentes. “Esto permite una transición armoniosa hacia la competencia y también involucra a las familias, lo que es clave para el crecimiento del deporte”, resaltó Kent.
Curiosamente, esta estrategia también generó un fenómeno inverso: “En muchos casos, los padres que acompañan a sus hijos terminan interesándose por el golf y comienzan a jugar. Antes era al revés, los padres golfistas introducían a sus hijos al deporte; ahora estamos viendo cómo los niños contagian a sus padres”, comentó el presidente de la Asociación.
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