Franca Morábito: “En Paraguay la diferencia está en que sólo algunos trabajan dentro de la ley”

Franca Beatriz Morábito Latourrette está ligada a la actividad empresarial desde su juventud, cuando inició su primer emprendimiento, estimulada por el ejemplo recibido en el seno de su familia, vinculada a la actividad comercial. Reclama disminuir la burocracia estatal para los emprendimientos formales y mayor rigor con los comercios ilegales. En la actualidad es vicepresidenta de Maahsa.

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¿Cómo empezó su carrera empresarial?

En mi niñez, mi entorno familiar se dedicaba al comercio. Mi abuela materna, mi mamá y mi papá siempre fueron trabajadores; y con mi hermana, Alessandra, también emprendimos nuestro negocio de venta desde la muralla de mi casa, que comercialmente estaba bien situada, en Mariscal López y General Bruguez. Además, en las vacaciones escolares debíamos trabajar al menos hasta diciembre. Nos encargábamos del armado de las canastas navideñas, entre otras actividades.

¿Qué obstáculos encontró para desarrollarse como empresaria?

En el sector que trabajamos puedo citar aspectos importantes y recurrentes a corregir, como el contrabando de productos ilegales que afecta fuertemente al comercio formal, restando oportunidad laboral a nuestros compatriotas, lo cual se traduce en más inseguridad para toda la población.

Otro obstáculo es la burocracia de las instituciones con las que trabajamos. Ese sería un punto importante a simplificar, acortando trámites y tiempos, que por su complejidad restan entusiasmo a nuevos proyectos.

¿Cuál considera que es su mayor éxito como empresaria?                       

Definitivamente el conformar y consolidar un equipo de trabajo comprometido que agrega valor a la gestión, logrando que se apasione y entusiasme con lo que hace.

¿Qué bondades y defectos tiene el empresario paraguayo?

Desde mi experiencia el empresario paraguayo maneja dosis de optimismo pero con los pies sobre la tierra. En cuanto a los aspectos a mejorar, tal vez nos falte mayor confianza, de modo a poder sentarnos en mesas de trabajo como colegas de un mismo sector industrial. Tendríamos más fuerza si nos consolidamos.

¿Qué consejo le hubiera gustado recibir cuando estaba iniciando su carrera empresarial y se lo daría a otro empresario ahora?

Me siento privilegiada porque, además de los consejos diarios que recibía y recibo, el ejemplo de labor, de gestión, en el cual crecí y vivimos, es lo que prima en mi memoria.

Hoy podemos charlar, aconsejar, pero para impactar más debemos hacer, sabiendo incluso que vamos a errar, pero siempre con la cultura del hacer.

El empresario actual ¿debe tener alguna formación profesional relacionada con el mundo de los negocios?

Sí, la formación es fundamental. Sin embargo, el empresario también debe contar con una mirada amplificada. Una de las habilidades que hoy se necesita está en saber preguntar, cuestionar, buscando la analítica para entender tanto los aciertos como los desaciertos.

¿Es el Estado un aliado o un problema para el empresario? ¿Qué le reclamaría?

Podría ser mucho más amigable. Restando burocracias que están solo para los formales y nos restan competitividad. La cancha debe estar igualada para todos. En Paraguay nadie es más guapo que otro, la diferencia está en que algunos trabajan dentro de la ley y otros fuera de ella.

¿Un libro que todo CEO o gerente general debería leer al menos una vez en su vida?

El arte de la Guerra de Sun Tzu. Es un relato que ayuda a comprender el origen del conflicto y buscar la solución para ello.

¿Cuál es su recomendación para mantener a su equipo motivado?

La comunicación constante. Que conozcan las metas y propósito de la empresa y que aporten su valor.

¿Cómo lidia con el estrés que produce la actividad empresarial?

Busco el equilibrio entre la familia, el trabajo, los amigos y el deporte. Es bueno poder manejar dosis justas de todo.

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