Zamphiropolos busca la actualización sin perder su esencia (realizó una millonaria inversión)

Con miras a incorporar nuevas tecnologías y aumentar la capacidad de producción, la empresa gráfica Zamphiropolos invirtió más US$ 800 mil en la compra de nuevas maquinarias.
Christian Eulerich, director de la empresa, comentó que proveen productos a clientes muy importantes como bancos, frigoríficos, el Ministerio del Interior, entre otros; por lo que se vieron “obligados” a renovar su portfolio.
Entre las nuevas incorporaciones, en la unidad de seguridad, se pueden citar las tintas termocontraibles (tintas que cambian de color con la temperatura); Pin-tab (etiqueta imprimible diseñada para ocultar y transmitir datos confidenciales); tintas reactivas UV (tintas que en su estado original son invisibles y expuestas a la luz UV se vuelven visibles) y raspadita (consiste en una cobertura especial que se realiza sobre un dato que debe ser escondido).
En cuanto a la unidad de etiquetas y packaging las incorporaciones fueron Delam-Relam (etiquetas que pasan por un proceso de retiro o disminución de adhesividad en áreas específicas de acuerdo a la necesidad del cliente); etiquetas con código oculto (contienen códigos ocultos imperceptibles a simple vista, se descubren por medio de filtros) y etiquetas termocontraibles (con la acción del calor toman forma de un envase).
La unidad de impresos comerciales también sumó dos nuevos productos, el barniz texturado (se utiliza sobre los impresos para simular alguna textura en especial, esta tecnología apela directamente al sentido del tacto de las personas) y tintas aromáticas (existen varias opciones de esencias, solamente con la acción de frotar en la zona aplicada se puede sentir el aroma).
Por último, Eulerich mencionó que están en condiciones de exportar a otros países, sin embargo las condiciones regionales no están dadas.

Cuando la IA lava activos: la investigación de un abogado paraguayo que pone a Europa a debatir quién responde por el delito

(Por NL) El desarrollo de la inteligencia artificial en las películas parecía algo muy futurista; sin embargo, hoy forma parte del debate jurídico internacional. Los sistemas de inteligencia artificial capaces de decidir, aprender y ejecutar maniobras de lavado de dinero sin que una persona intervenga en cada operación obligan a replantear uno de los principios básicos del derecho penal: ¿quién es el responsable cuando el delito lo ejecuta un algoritmo? Esa fue la pregunta que el abogado paraguayo José Fernández Zacur llevó al Congreso Internacional sobre Prevención y Represión del Lavado de Activos, en la Universidad de Santiago de Compostela, España, donde presentó una investigación que despertó el interés de algunos de los principales penalistas de Europa.